Apoyo botánico para respirar mejor.

Asma

¿Querés aliviar la frecuencia de los ataques asmáticos de manera natural y efectiva?  

Esta fórmula botánica fué creada para acompañarte y cuidar tus vías respiratorias.

 

Beneficios que podés notar:

  • Disminución de los episodios asmáticos con el uso regular.
  • Alivio de la congestión y floración en bronquios.
  • Sensación de respiración más fluida y despejada.

¿Cómo actúa la fórmula?

  • Ingredientes como ginkgo, menta y propóleo actúan sobre las vías respiratorias y su defensa.
  • Combinaciones como azahar y jazmín ayudan a reducir el impacto emocional del malestar respiratorio.
  • Las plantas tónicas incluídas, dilatan los bronquios y favorecen la depuración de los tejidos respiratorios.
  • Las plantas antialérgicas, operan normalizando la respuesta inmune exaltada del sistema respiratorio.

 

Modo de uso:

30 gotas en agua cada 8–12 horas.

Para dosificación en infantes vea aqui.

 

Importante:

Este producto no reemplaza un inhalador ni detiene una crisis asmática en curso. Reduce la frecuencia de la manifestación de los ataques asmáticos.

 

Hierbas contenidas:

ELABORADO CON LA FÓRMULA: BRONQUIOS , GINKGO, AZAHAR, REGALIZ,  PROPOLEO, BOLDO, ALBAHACA, ELIXIR FLORAL DE JAZMÍN, MENTA Y AMBAY

Nota:

 

  • EN CASO DE ASMA ALÉRGICO INTENSO, SI EL NO HAY RESPUESTA FAVORABLE, SE RECOMIENDA COMBINAR CON ALERGIAS
$ 550,00 1

$ 495,00

  • 0,16 kg
  • disponible
  • Plazo de entrega 1 - 3 días
Hecho artesanalmente en Uruguay
Driadas EXTRACTOS BOTÁNICOS DE URUGUAY

INFORMACIÓN TÉCNICA & ACCIONAR FITOTERAPEUTICO

 Objetivo terapéutico:
Reducir la frecuencia de los ataques asmáticos, con un enfoque complementario y natural (no detiene las crisis en curso).

Ingredientes y accionar terapéutico.

 

Hierba y nomenclatura

Principios activos

Uso terapéutico

Ginkgo biloba (hojas)

Flavonoides, ginkgólidos, bilobalida

Mejora la microcirculación pulmonar y la oxigenación tisular. Útil en asma con componente vascular o congestivo.

Azahar (Citrus aurantium, flor)

Linalol, nerol, flavonoides

Antiespasmódico y sedante suave. Indicado en asma de origen nervioso o emocional.

Regaliz (Glycyrrhiza glabra, raíz)

Glicirricina, flavonoides, saponinas

Antiinflamatorio y demulcente bronquial. Protege la mucosa respiratoria y reduce la hiperreactividad.

Propóleo

Flavonoides, ácidos fenólicos

Inmunomodulador y antiinflamatorio. Útil en asma con infecciones respiratorias recurrentes.

Boldo (Peumus boldus)

Boldina, flavonoides

Apoyo hepático indirecto. Útil en asma asociado a sobrecarga digestiva o hepática.

Albahaca (Ocimum basilicum)

Eugenol, cineol

Antiespasmódica y broncodilatadora suave.

Elixir floral de Jazmín (Jasminum officinale)

Información vibracional floral

Asma con opresión emocional, miedo a respirar o bloqueo afectivo.

Menta (Mentha piperita)

Mentol, flavonoides

Descongestiva y refrescante. Facilita la respiración.

Ambay (Cecropia spp.)

Flavonoides, mucílagos

Tradicional antiasmático. Calmante bronquial y antiespasmódico.

Fárfara (Tussilago farfara)

Mucílagos, flavonoides

Emoliente y antitusiva. Protege la mucosa bronquial.

Raíz de maguey (Agave spp.)

Saponinas, mucílagos

Expectorante y suavizante de las vías respiratorias.

Jengibre (Zingiber officinale)

Gingeroles, shogaoles

Antiinflamatorio y broncodilatador.

Culantrillo (Adiantum capillus-veneris)

Flavonoides, mucílagos

Reconstituyente pulmonar. Útil en asma crónica.

Tomillo (Thymus vulgaris)

Timol, carvacrol

Antiespasmódico y antimicrobiano bronquial.

Pino (Pinus spp.)

Aceites esenciales, resinas

Balsámico pulmonar y descongestivo.

Eucalipto (Eucalyptus globulus)

Cineol

Broncodilatador y descongestivo potente.

Marrubio (Marrubium vulgare)

Marrubiína

Expectorante amargo, limpia bronquios cargados.

Salvia (Salvia officinalis)

Tuyona, flavonoides

Antiinflamatoria y antiespasmódica respiratoria.

Pulmonaria (Pulmonaria officinalis)

Alantoína, mucílagos

Reparadora del tejido pulmonar.

Llantén (Plantago major, hojas)

Mucílagos, aucubina

Calmante bronquial y antiinflamatorio.

Orégano (Origanum vulgare)

Carvacrol, timol

Antiinflamatorio y antimicrobiano respiratorio.

Raíz de aloe (Aloe spp.)

Antraquinonas, mucílagos

Regeneradora de mucosas respiratorias.

Caña fístula (Cassia fistula)

Antraquinonas

Depurativa indirecta, apoyo en asma con autointoxicación.

Borraja (Borago officinalis)

Ácido gamma-linolénico, mucílagos

Antiinflamatoria, útil en asma alérgico.

 

Sinergia funcional:

Ginkgo y regaliz: apoyo circulatorio y mucoso.

Propóleo y menta: acción antimicrobiana y calmante.

Boldo y albahaca: digestivos y antiinflamatorios que ayudan al sistema respiratorio.

Floral (jazmín) y azahar: equilibrio emocional y alivio del sistema nervioso.

 

En conjunto, actúan para mejorar la respiración, calmar mucosas y reducir inflamación.

Otros ingredientes.

Agua y alcohol de cereales de calidad farmacéutica.

Vencimiento.

Producto imperecedero. Vencimiento comercial: 1 año después de abierto.

Política de seguridad:

"ANTIVIRAL" es, al igual que todos nuestros productos, una curiosidad botánica que no debe ser utilizada bajo las premisas de un “medicamento”. El uso es responsabilidad del cliente.

  • Nº 1 – Algunas plantas podrían afectar el embarazo – NO UTILIZARLO.
  • Nº 2 – Algunas plantas podrían pasar a la leche materna – CONSULTE A SU MÉDICO.
  • Nº 3 – Nuestra formulación regula la proporción de cada planta, reduciendo al mínimo posibles efectos adversos.

"Dosis sola facit venenum"

La dosis hace al veneno.

 

Todo es veneno, nada es veneno, la diferencia está en la dosis. Paracelso


¿QUIERE SABER MAS?

 

Los primeros registros de lo que hoy identificaríamos como ataques asmáticos se remontan a la Antigüedad. En el siglo V a. C., Hipócrates describía episodios de dificultad respiratoria súbita, respiración ruidosa, opresión torácica y agravamiento nocturno, observando que ciertos climas, emociones intensas y estilos de vida predisponían a estas crisis. El término “asma” proviene del griego ásthma, que significa “jadeo” o “respiración trabajosa”, y ya era utilizado para describir este tipo de cuadros, aunque sin la diferenciación nosológica moderna.

 

Durante siglos, el asma fue entendida como un trastorno funcional del movimiento respiratorio más que como una enfermedad estructural. Recién a partir del siglo XIX, con el desarrollo de la medicina clínica y la anatomía patológica, comenzó a considerarse al asma como una entidad específica, separada de otras afecciones respiratorias. El concepto moderno de asma —basado en la hiperreactividad bronquial y la obstrucción reversible de las vías aéreas— se consolidó a lo largo del siglo XX, especialmente con la introducción de la espirometría y los primeros broncodilatadores farmacológicos.

 

Paralelamente, diversas corrientes médicas tradicionales y enfoques psicosomáticos han observado que el asma rara vez es un fenómeno puramente mecánico. Desde una mirada emocional y biológica profunda, el asma suele vincularse a conflictos de opresión, miedo, inseguridad, hipervigilancia y dificultad para expresar o sostener la propia autonomía. Respirar es el acto vital por excelencia; cuando una persona vive situaciones prolongadas donde “no puede tomar aire” en sentido simbólico —por sobreprotección, dependencia, amenaza o angustia persistente— el cuerpo puede expresar ese conflicto a través del broncoespasmo. Esta lectura no excluye la fisiología, sino que la amplía.

 

Mucho antes del advenimiento de la farmacología moderna, las plantas medicinales constituyeron el eje central del tratamiento del asma. Sistemas médicos como el ayurveda, la medicina tradicional china, la medicina árabe y la grecolatina desarrollaron formulaciones complejas con plantas de acción broncodilatadora, antiespasmódica, expectorante, antiinflamatoria y sedante del sistema nervioso. Regaliz, tomillo, pulmonaria, ambay, jengibre, hiedra, eucalipto, marrubio y muchas otras especies fueron utilizadas de manera continua durante siglos, con observación clínica acumulada y transmisión empírica del conocimiento.

 

Este recorrido histórico demuestra que el abordaje del asma no nació con la industria farmacéutica, ni fue durante milenios una condición dependiente de moléculas sintéticas. Los fármacos modernos representan una herramienta valiosa, especialmente en situaciones agudas, pero no constituyen el único ni necesariamente el eje central del abordaje. La afirmación de que el asma solo puede ser manejada mediante fármacos sintéticos ignora una extensa tradición terapéutica previa y aún vigente en muchos sistemas médicos del mundo.

 

En relación a los broncodilatadores de rescate, como el salbutamol (Ventolín®), su capacidad para aliviar rápidamente el broncoespasmo es incuestionable. Sin embargo, el uso frecuente, crónico o sin una estrategia integral puede asociarse a efectos adversos bien documentados: taquicardia, temblores, nerviosismo, alteraciones electrolíticas, aumento de la ansiedad, y una progresiva dependencia funcional. Además, el uso excesivo puede enmascarar el proceso de fondo y favorecer una mayor inestabilidad respiratoria a largo plazo, algo que incluso las guías médicas actuales reconocen al advertir contra el abuso de broncodilatadores sin control del terreno inflamatorio y emocional.

 

La historia del asma deja en evidencia que respirar es un fenómeno complejo, donde confluyen la biología, la emoción, el entorno y el estilo de vida. Comprender esta complejidad permite un abordaje más amplio, integrador y respetuoso de la fisiología humana, en el que los recursos naturales, el trabajo emocional y las herramientas modernas pueden coexistir sin que una de ellas pretenda anular a las demás


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