Albahaca - Ocimum basilicum
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Nombre científico: Ocimum basilicum L.
Familia botánica: Lamiaceae.
Nombres comunes: albahaca, albahaca común, albahaca dulce, basílico, basil, sweet basil.
Parte utilizada: principalmente las hojas y las sumidades floridas; en algunas tradiciones también se emplean las semillas.
Características organolépticas: aroma intenso, fresco, dulce y especiado; sabor aromático, ligeramente picante y en ocasiones anisado.
La albahaca es una planta herbácea aromática, generalmente anual en climas templados, aunque puede comportarse como perenne de corta duración en regiones cálidas donde no se producen heladas.
Pertenece a la familia de las lamiáceas, la misma familia botánica en la que se encuentran la menta, el romero, el tomillo, la salvia, la melisa, el orégano y la lavanda.
Puede alcanzar aproximadamente entre 20 y 80 centímetros de altura, dependiendo de la variedad, las condiciones de cultivo y la fertilidad del suelo.
Sus tallos son erectos, ramificados y de sección cuadrangular, una característica frecuente en las plantas pertenecientes a la familia Lamiaceae. Las hojas se disponen de manera opuesta, poseen forma ovalada o lanceolada y pueden presentar bordes enteros o ligeramente dentados.
La superficie de las hojas contiene pequeñas estructuras glandulares donde se acumula el aceite esencial responsable de su aroma característico.
Las flores son pequeñas, generalmente blancas, rosadas o violáceas, y se agrupan en espigas terminales. Al ser visitadas por abejas y otros insectos, la planta posee también importancia para los polinizadores.
Existen numerosas variedades y cultivares de albahaca que difieren en:
Tamaño de las hojas.
Coloración verde o púrpura.
Intensidad aromática.
Perfil del aceite esencial.
Sabor dulce, anisado, cítrico, especiado o alcanforado.
Resistencia al frío.
Forma de crecimiento.
Entre las variedades más conocidas se encuentran:
Albahaca genovesa.
Albahaca italiana.
Albahaca morada.
Albahaca tailandesa.
Albahaca limón.
Albahaca canela.
Albahaca griega.
Albahaca de hoja pequeña.
Estas variedades pueden pertenecer a Ocimum basilicum o derivar de cruces y selecciones dentro del género Ocimum.
La albahaca se considera originaria de regiones tropicales y subtropicales de Asia y África, aunque ha sido cultivada durante siglos en distintas zonas del mundo.
Su domesticación y selección dieron lugar a numerosos tipos botánicos y perfiles aromáticos. Actualmente se cultiva extensamente en Europa, Asia, África, América y regiones mediterráneas.
La planta prefiere:
Temperaturas cálidas.
Exposición solar.
Suelos fértiles.
Buen drenaje.
Riego regular sin encharcamiento.
Protección frente a las heladas.
Las bajas temperaturas pueden deteriorar rápidamente sus hojas, mientras que un exceso de humedad puede favorecer enfermedades provocadas por hongos.
La albahaca ha sido utilizada desde la Antigüedad como planta alimenticia, aromática, ritual y medicinal.
En distintas tradiciones fue asociada con la protección, la purificación, la hospitalidad, la buena fortuna y determinadas ceremonias religiosas.
Su nombre procede del término griego relacionado con lo real o regio, motivo por el cual en algunos contextos fue considerada una planta noble o “hierba real”.
En la tradición mediterránea fue utilizada como:
Condimento.
Digestivo.
Carminativo.
Estimulante del apetito.
Antiespasmódico suave.
Planta aromática para el bienestar respiratorio.
Coadyuvante en resfriados.
Calmante de molestias abdominales.
Planta para disminuir gases.
Ingrediente de fricciones y preparados externos.
En sistemas tradicionales asiáticos y africanos se emplearon diferentes especies del género Ocimum para acompañar problemas digestivos, respiratorios, infecciosos, inflamatorios y nerviosos.
Es importante diferenciar la albahaca común, Ocimum basilicum, de la albahaca sagrada o tulsi, generalmente identificada como Ocimum tenuiflorum o Ocimum sanctum. Aunque pertenecen al mismo género, no poseen exactamente la misma composición ni deben considerarse plantas equivalentes.
La composición química de la albahaca es compleja y varía considerablemente según:
La variedad o cultivar.
El quimiotipo.
El país de cultivo.
Las características del suelo.
La temperatura ambiental.
La etapa de crecimiento.
El momento de la cosecha.
La parte utilizada.
El método de secado.
El método de extracción.
La planta contiene aceite esencial, flavonoides, ácidos fenólicos, taninos, triterpenos, esteroles, saponinas, pigmentos y otros compuestos bioactivos.
El aceite esencial de albahaca se concentra principalmente en las hojas y en las sumidades floridas.
Entre sus posibles componentes se encuentran:
Linalool.
Estragol o metilchavicol.
Eugenol.
Metileugenol.
1,8-cineol o eucaliptol.
Geraniol.
Citral.
Alcanfor.
Limoneno.
Alfa-pineno.
Beta-pineno.
Ocimeno.
Acetato de linalilo.
Cinamato de metilo.
Metilcinamato.
Nerol.
Terpineol.
Sesquiterpenos diversos.
Los componentes dominantes pueden variar tanto que se reconocen distintos quimiotipos de albahaca.
Algunas variedades poseen aceites ricos en linalool, otras en estragol, eugenol, metileugenol, cinamato de metilo o citral. Por este motivo, dos aceites esenciales comercializados con el nombre de “albahaca” pueden tener composiciones y niveles de seguridad diferentes.
El término quimiotipo se utiliza para describir plantas de la misma especie que producen aceites esenciales con predominio de componentes diferentes.
Entre los principales perfiles se encuentran:
Presenta una proporción elevada de linalool. Suele asociarse con un aroma dulce, floral y fresco.
Posee una cantidad importante de estragol o metilchavicol. Su aroma puede recordar al anís o al estragón.
Contiene una proporción destacada de eugenol y puede presentar un aroma más especiado, semejante al clavo.
Posee notas aromáticas dulces, cálidas y relacionadas con la canela.
Se encuentra especialmente en variedades de aroma cítrico, como algunas albahacas limón.
Esta variabilidad es importante porque modifica sus propiedades aromáticas, farmacológicas y toxicológicas.
Entre los compuestos fenólicos de la albahaca puede encontrarse el ácido rosmarínico, sustancia presente también en otras lamiáceas como romero, melisa, salvia y menta.
También pueden encontrarse:
Ácido cafeico.
Ácido ferúlico.
Ácido chicórico.
Ácido clorogénico.
Ácido p-cumárico.
Derivados del ácido cinámico.
Estos componentes han sido estudiados por su actividad antioxidante y por su posible influencia sobre determinados procesos inflamatorios.
La albahaca contiene diferentes flavonoides y derivados flavónicos, entre ellos:
Orientina.
Vicenina.
Apigenina.
Luteolina.
Quercetina.
Rutina.
Kaempferol.
La cantidad y el tipo de flavonoides dependen de la variedad vegetal, el cultivo y el método de extracción.
Las variedades verdes contienen clorofilas y carotenoides, mientras que las variedades moradas poseen una proporción mayor de antocianinas.
También pueden encontrarse:
Taninos.
Saponinas.
Triterpenos.
Esteroles vegetales.
Polisacáridos.
Mucílagos, especialmente en las semillas.
Minerales.
Vitaminas en cantidades variables.
La albahaca ha sido utilizada tradicionalmente como planta digestiva, carminativa y aromática.
Se emplea principalmente para acompañar:
Digestiones lentas.
Sensación de pesadez.
Distensión abdominal.
Acumulación de gases.
Eructos.
Cólicos digestivos leves.
Náuseas leves.
Falta pasajera de apetito.
Molestias abdominales asociadas con tensión nerviosa.
Sus componentes aromáticos estimulan los sentidos del gusto y del olfato, y pueden favorecer la preparación digestiva relacionada con la alimentación.
Tradicionalmente se considera una planta más suave y agradable que otros tónicos digestivos intensamente amargos, como el ajenjo, la genciana o la centaura.
La acción carminativa se refiere a la capacidad tradicional de una planta para favorecer la eliminación de gases y disminuir la sensación de distensión.
Los aceites esenciales aromáticos pueden ejercer una acción relajante sobre determinadas estructuras del aparato digestivo, aunque la intensidad de este efecto depende de la preparación y de la dosis.
La albahaca se ha utilizado popularmente ante:
Flatulencia.
Sensación de abdomen hinchado.
Cólicos intestinales leves.
Molestias relacionadas con fermentaciones.
Digestiones acompañadas de tensión o nerviosismo.
No debe utilizarse para ocultar síntomas intensos, persistentes o acompañados de fiebre, vómitos, sangrado, pérdida de peso o alteraciones importantes del tránsito intestinal.
Algunos extractos y componentes aromáticos de la albahaca han mostrado efectos relajantes sobre el músculo liso en modelos experimentales.
Esta posible actividad puede contribuir a explicar su empleo tradicional frente a:
Espasmos digestivos leves.
Cólicos.
Sensación de opresión abdominal.
Molestias intestinales funcionales.
Sin embargo, la mayor parte de esta información procede de estudios de laboratorio o animales, por lo que no debe considerarse equivalente a una eficacia clínica demostrada.
La infusión de albahaca se utiliza tradicionalmente para aliviar náuseas leves relacionadas con digestiones pesadas, nerviosismo o excesos alimentarios.
Su aroma puede resultar agradable para algunas personas, aunque en otras puede generar rechazo o aumentar la sensación de náusea.
La presencia de náuseas persistentes, vómitos, dolor abdominal intenso o deshidratación requiere evaluación profesional.
La albahaca ha sido considerada tradicionalmente una planta aromática reconfortante y ligeramente relajante.
Se utiliza popularmente ante:
Tensión nerviosa.
Inquietud.
Cansancio mental.
Irritabilidad.
Malestar digestivo relacionado con nerviosismo.
Dificultad para relajarse.
El linalool, presente en muchos quimiotipos de albahaca, ha sido estudiado por sus posibles efectos sobre el sistema nervioso. No obstante, los resultados experimentales obtenidos con un componente aislado o con un aceite esencial concentrado no pueden trasladarse directamente a una infusión común.
La albahaca no debe presentarse como tratamiento de ansiedad, depresión, insomnio severo u otros trastornos neurológicos o psicológicos.
La albahaca ha sido empleada tradicionalmente durante resfriados, tos leve y congestión de las vías respiratorias.
Se le atribuyen usos:
Expectorantes suaves.
Descongestivos.
Antiespasmódicos.
Aromáticos.
Calmantes de la garganta.
Coadyuvantes frente a la tos.
Algunos componentes volátiles, como linalool, eugenol y 1,8-cineol, han sido estudiados por sus posibles efectos antimicrobianos, antiinflamatorios o broncorrelajantes. Sin embargo, buena parte de la evidencia disponible es experimental y no permite considerar la albahaca un tratamiento comprobado para asma, bronquitis, neumonía u otras enfermedades respiratorias.
La tos persistente, la falta de aire, el dolor de pecho o la fiebre requieren valoración médica.
Los extractos y aceites esenciales de Ocimum basilicum han mostrado actividad frente a determinados microorganismos en estudios de laboratorio.
Se han investigado posibles acciones:
Antibacterianas.
Antifúngicas.
Antivirales.
Inhibidoras de la formación de biopelículas.
Conservantes de alimentos.
La actividad antimicrobiana se relaciona principalmente con componentes como:
Linalool.
Eugenol.
Estragol.
Metileugenol.
Citral.
1,8-cineol.
Otros terpenos y compuestos fenólicos.
La intensidad del efecto depende del quimiotipo, de la concentración y del microorganismo estudiado.
La demostración de actividad en laboratorio no significa que una infusión, una tintura o el consumo culinario alcancen concentraciones suficientes para tratar una infección dentro del organismo.
La albahaca no sustituye antibióticos, antifúngicos ni antivirales cuando existe una infección diagnosticada.
Los extractos y aceites de albahaca han sido estudiados frente a bacterias como:
Staphylococcus aureus.
Escherichia coli.
Salmonella spp.
Pseudomonas aeruginosa.
Bacillus spp.
Listeria monocytogenes.
Otras bacterias alimentarias o ambientales.
Los resultados varían considerablemente según:
El tipo de extracto.
La concentración utilizada.
El quimiotipo.
La sensibilidad de la bacteria.
El método experimental.
Estos estudios resultan de interés para el desarrollo de conservantes naturales o productos tópicos, pero no demuestran por sí solos eficacia terapéutica en seres humanos.
El aceite esencial de albahaca ha mostrado actividad experimental frente a determinados hongos y levaduras.
Se han estudiado especies de los géneros:
Candida.
Aspergillus.
Fusarium.
Penicillium.
Otros hongos fitopatógenos o relacionados con alimentos.
Los aceites esenciales son sustancias concentradas y pueden irritar piel y mucosas. No debe aplicarse aceite esencial puro sobre genitales, mucosas, heridas o zonas sensibles.
Los flavonoides, los ácidos fenólicos y algunos componentes del aceite esencial de la albahaca presentan actividad antioxidante en modelos químicos y biológicos.
Se han estudiado posibles efectos relacionados con:
Neutralización de radicales libres.
Reducción de la oxidación de lípidos.
Protección de estructuras celulares.
Modulación de enzimas antioxidantes.
Conservación de alimentos.
Disminución experimental del estrés oxidativo.
El ácido rosmarínico, la orientina, la vicenina y otros polifenoles pueden contribuir a estos efectos.
Las propiedades antioxidantes observadas en laboratorio no significan que la albahaca prevenga o cure por sí sola enfermedades relacionadas con el envejecimiento, la inflamación o el daño celular.
Distintos extractos y componentes de la albahaca han sido investigados por su capacidad para modular procesos inflamatorios.
Se han observado efectos experimentales sobre:
Citocinas inflamatorias.
Estrés oxidativo.
Producción de óxido nítrico.
Edema.
Actividad de determinadas enzimas.
Señales celulares relacionadas con inflamación.
El aceite esencial y componentes como linalool, eugenol y estragol han sido incluidos en este tipo de investigaciones.
Estos hallazgos son preliminares y no permiten considerar la albahaca un tratamiento clínicamente comprobado para artritis, enfermedades autoinmunes o inflamaciones crónicas.
Los extractos de albahaca han sido investigados por sus posibles efectos inmunomoduladores.
En estudios experimentales se han observado acciones sobre:
Macrófagos.
Linfocitos.
Producción de citocinas.
Respuesta antioxidante.
Procesos inflamatorios.
Mecanismos de defensa frente a microorganismos.
El término inmunomodulador no significa que la planta simplemente “aumente las defensas”. La inmunidad requiere equilibrio y puede encontrarse alterada tanto por defecto como por exceso.
Las personas con enfermedades autoinmunes, trasplantes o tratamientos inmunosupresores deben evitar utilizar extractos concentrados sin asesoramiento profesional.
La albahaca ha sido investigada en relación con:
Glucemia.
Sensibilidad a la insulina.
Perfil lipídico.
Estrés oxidativo metabólico.
Acumulación de grasas.
Función hepática.
Algunos estudios experimentales han observado posibles efectos hipoglucemiantes o hipolipemiantes. Sin embargo, no existe suficiente evidencia clínica para recomendar la albahaca común como tratamiento de diabetes, resistencia a la insulina o colesterol elevado.
Las personas que utilizan medicamentos para reducir la glucosa deben tener precaución con los extractos concentrados, ya que podría producirse un efecto aditivo.
Algunos compuestos de la albahaca han sido estudiados por su posible capacidad para:
Disminuir el estrés oxidativo vascular.
Modular la presión arterial.
Favorecer la relajación de los vasos.
Influir sobre el metabolismo de los lípidos.
Disminuir experimentalmente la agregación plaquetaria.
La evidencia disponible es principalmente preclínica. No debe utilizarse como sustituto de medicamentos para hipertensión, colesterol elevado, arritmias o enfermedades cardiovasculares.
La albahaca se ha empleado popularmente ante cefaleas leves, especialmente cuando se relacionan con:
Tensión.
Fatiga.
Indigestión.
Exposición al calor.
Congestión respiratoria.
Su aroma puede resultar relajante para algunas personas. En otras, especialmente en quienes presentan sensibilidad a perfumes o migraña, los olores intensos pueden agravar el dolor.
Las cefaleas súbitas, intensas, persistentes o acompañadas de síntomas neurológicos deben ser evaluadas de inmediato.
La albahaca ha sido incluida en preparados externos como:
Compresas.
Lociones.
Baños.
Fricciones.
Enjuagues.
Preparados para picaduras.
Fórmulas para pieles grasas o con impurezas.
Sus extractos y aceites esenciales han mostrado actividad antimicrobiana y antiinflamatoria experimental, y existen investigaciones sobre su posible aplicación en el cuidado de la piel y la cicatrización.
Sin embargo, el aceite esencial puro puede causar:
Irritación.
Sensibilización.
Dermatitis.
Ardor.
Enrojecimiento.
Debe diluirse adecuadamente antes de su uso externo.
Las semillas de algunas variedades de albahaca desarrollan una capa mucilaginosa al entrar en contacto con el agua.
Este mucílago puede:
Aumentar de volumen.
Retener agua.
Formar una textura gelatinosa.
Aportar fibra soluble.
Contribuir a la sensación de saciedad.
Favorecer la consistencia de alimentos y bebidas.
Las semillas de albahaca han sido estudiadas como fuente de fibra y como ingrediente espesante, estabilizante y gelificante.
No deben confundirse con las semillas de chía, aunque poseen una apariencia semejante cuando se hidratan.
Las semillas deben consumirse adecuadamente hidratadas, especialmente en personas con dificultades para tragar.
La albahaca puede utilizarse en diferentes presentaciones.
Las hojas frescas se emplean principalmente como alimento y condimento.
Pueden añadirse a:
Ensaladas.
Salsas.
Sopas.
Vegetales.
Pastas.
Aceites aromatizados.
Preparaciones con tomate.
Pestos.
Infusiones frescas.
El calor prolongado modifica su aroma y reduce parte de sus componentes volátiles.
Las hojas y sumidades floridas secas se utilizan en infusión o como condimento.
Durante el secado puede perderse parte del aceite esencial, especialmente si la planta se expone a temperaturas elevadas, luz directa o almacenamiento prolongado.
La infusión se emplea tradicionalmente como:
Digestiva.
Carminativa.
Aromática.
Reconfortante.
Coadyuvante durante resfriados.
Bebida para después de las comidas.
Las cantidades utilizadas deben ser moderadas. La albahaca empleada como infusión ocasional no equivale al aceite esencial ni a un extracto concentrado.
La tintura es una preparación hidroalcohólica elaborada mediante la maceración de hojas y sumidades floridas en una mezcla de agua y alcohol.
Este método puede extraer:
Compuestos aromáticos.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Taninos.
Parte del aceite esencial.
Otros componentes solubles.
La composición depende de:
La graduación alcohólica.
La proporción planta-solvente.
El estado fresco o seco de la planta.
El tiempo de maceración.
La variedad utilizada.
Las condiciones de conservación.
La tintura debe administrarse diluida y de acuerdo con su concentración específica.
Los extractos secos pueden concentrar determinados grupos de componentes.
La dosis depende de:
La relación entre planta y extracto.
El solvente de extracción.
La estandarización.
El contenido de compuestos marcadores.
La indicación prevista.
No debe aplicarse automáticamente la dosis de una infusión a un extracto concentrado.
El hidrolato es el agua aromática obtenida durante la destilación del aceite esencial.
Contiene pequeñas cantidades de componentes volátiles solubles en agua y es mucho menos concentrado que el aceite esencial.
Aun así, su calidad y conservación deben controlarse para evitar contaminación microbiana.
El aceite esencial de albahaca es una preparación altamente concentrada.
Su composición puede variar profundamente según el quimiotipo. Puede contener cantidades importantes de:
Linalool.
Estragol.
Eugenol.
Metileugenol.
Alcanfor.
Citral.
1,8-cineol.
No debe ingerirse sin indicación profesional ni utilizarse como equivalente de la planta fresca o de una infusión.
La albahaca común corresponde principalmente a Ocimum basilicum.
El tulsi o albahaca sagrada suele corresponder a Ocimum tenuiflorum, también conocido como Ocimum sanctum.
Aunque ambas pertenecen al género Ocimum, difieren en:
Composición química.
Aroma.
Tradición medicinal.
Concentración de aceite esencial.
Perfil de seguridad.
Usos habituales.
Los estudios realizados con tulsi no deben utilizarse automáticamente para justificar propiedades de la albahaca común.
La planta fresca o seca contiene una mezcla amplia de:
Agua.
Fibra.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Pigmentos.
Minerales.
Pequeñas cantidades de aceite esencial.
El aceite esencial concentra exclusivamente la fracción volátil y puede representar una cantidad muy elevada de planta en un volumen reducido.
Por lo tanto:
Una gota de aceite esencial no equivale a una hoja.
La infusión no equivale al aceite esencial.
La tintura no equivale a un aceite esencial puro.
Las precauciones del aceite son mayores que las de su empleo culinario.
Algunas variedades de albahaca pueden contener estragol y metileugenol en su aceite esencial.
Estos compuestos han generado interés toxicológico porque, en estudios experimentales y en determinadas condiciones, sus metabolitos han mostrado potencial genotóxico o carcinogénico.
Esto no significa que el uso culinario normal de hojas de albahaca produzca cáncer. La exposición alimentaria ocasional a la planta entera es muy diferente al consumo frecuente de aceites esenciales o extractos altamente concentrados.
No obstante, se recomienda limitar el uso interno prolongado de aceites esenciales ricos en estragol o metileugenol, especialmente en:
Embarazadas.
Mujeres en lactancia.
Niños.
Personas con enfermedad hepática.
Personas que utilizan dosis elevadas o tratamientos prolongados.
La proporción de estragol puede variar ampliamente entre distintos quimiotipos de Ocimum basilicum.
La albahaca utilizada como condimento alimentario suele ser bien tolerada.
Las tinturas, extractos y aceites esenciales requieren mayor precaución.
Debe evitarse o utilizarse únicamente bajo supervisión profesional en caso de:
Alergia a la albahaca o a plantas de la familia Lamiaceae.
Embarazo.
Lactancia.
Niños pequeños.
Enfermedad hepática.
Trastornos hemorrágicos.
Tratamiento anticoagulante.
Tratamiento antiagregante.
Cirugía próxima.
Uso de medicamentos hipoglucemiantes.
Hipotensión sintomática.
Tratamientos múltiples.
Uso prolongado de aceite esencial.
La albahaca utilizada en cantidades culinarias habituales no plantea las mismas preocupaciones que una tintura concentrada o un aceite esencial.
Durante el embarazo y la lactancia conviene evitar:
Aceite esencial por vía interna.
Dosis medicinales elevadas.
Extractos concentrados.
Tratamientos prolongados.
Esta precaución se relaciona con la falta de estudios adecuados y con la presencia variable de estragol, metileugenol y otros componentes activos.
La albahaca puede utilizarse como alimento en cantidades apropiadas para la edad.
No se recomienda administrar a niños:
Aceite esencial por vía interna.
Tinturas alcohólicas sin indicación.
Extractos concentrados.
Preparados de composición desconocida.
Los aceites esenciales pueden producir efectos adversos importantes por ingestión accidental.
Algunos componentes de la albahaca han mostrado posibles efectos sobre la agregación plaquetaria o la coagulación en estudios experimentales.
Por precaución, las personas que utilizan suplementos concentrados, tinturas en dosis elevadas o aceites esenciales deben informar sobre ello antes de una cirugía o procedimiento invasivo.
Las cantidades culinarias habituales generalmente no representan el mismo nivel de exposición.
Los extractos concentrados podrían interactuar con:
Anticoagulantes.
Antiagregantes plaquetarios.
Medicamentos hipoglucemiantes.
Antihipertensivos.
Sedantes.
Fármacos metabolizados por el hígado.
Otros suplementos con efectos semejantes.
Las interacciones clínicas no se encuentran completamente definidas, por lo que debe aplicarse precaución en personas polimedicadas.
La albahaca empleada como alimento suele ser bien tolerada.
En personas sensibles puede ocasionar:
Irritación digestiva.
Náuseas.
Acidez.
Reacciones alérgicas.
Dermatitis de contacto.
Dolor de cabeza asociado con aromas intensos.
Irritación cutánea por preparados concentrados.
El aceite esencial puede causar:
Ardor.
Irritación de mucosas.
Náuseas.
Vómitos.
Mareos.
Reacciones alérgicas.
Toxicidad si se ingiere en cantidades inadecuadas.
Las personas alérgicas a plantas de la familia Lamiaceae pueden presentar sensibilidad cruzada.
En raras ocasiones pueden aparecer:
Picazón.
Enrojecimiento.
Urticaria.
Hinchazón.
Dificultad respiratoria.
Una reacción alérgica intensa requiere atención inmediata.
Las hojas frescas deben conservarse protegidas del frío excesivo, ya que la albahaca es sensible a bajas temperaturas.
Pueden mantenerse:
En un recipiente con agua durante un período breve.
En refrigeración moderada, evitando temperaturas demasiado bajas.
Congeladas.
Elaboradas en salsas o preparados apropiadamente conservados.
La planta seca debe guardarse:
En envase hermético.
Protegida de la luz.
Alejada del calor.
En ambiente seco.
Lejos de olores intensos.
La pérdida de aroma indica disminución de sus compuestos volátiles.
Las tinturas deben conservarse en frascos bien cerrados, preferentemente de vidrio oscuro y protegidos de la luz.
La albahaca es una planta aromática y alimenticia de gran importancia cultural, culinaria y tradicional.
Sus principales aplicaciones históricas se relacionan con:
La digestión.
La eliminación de gases.
Los espasmos digestivos leves.
El acompañamiento de resfriados.
La tos leve.
La tensión nerviosa.
El bienestar general.
El uso externo aromático.
Su composición incluye:
Aceites esenciales.
Linalool.
Estragol.
Eugenol.
1,8-cineol.
Flavonoides.
Ácido rosmarínico.
Otros ácidos fenólicos.
Taninos.
Pigmentos.
Polisacáridos.
La investigación moderna ha identificado posibles actividades:
Antimicrobianas.
Antioxidantes.
Antiinflamatorias.
Antiespasmódicas.
Inmunomoduladoras.
Metabólicas.
Respiratorias.
Cicatrizantes.
Sin embargo, gran parte de estas propiedades procede de estudios de laboratorio o animales y no debe interpretarse como una demostración clínica definitiva.
La composición de la albahaca puede variar considerablemente entre variedades y quimiotipos. Esta diferencia es especialmente importante cuando se utiliza aceite esencial, ya que algunos productos pueden ser ricos en linalool y otros contener cantidades elevadas de estragol, eugenol o metileugenol.
La albahaca utilizada como alimento es diferente de los extractos concentrados y del aceite esencial. Su uso culinario habitual posee un nivel de exposición mucho menor y no debe confundirse con la administración medicinal de preparados concentrados.
Utilizada responsablemente, la albahaca puede considerarse una planta aromática digestiva, carminativa y reconfortante, especialmente adecuada para acompañar comidas, digestiones pesadas y molestias abdominales leves.
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