Fitoextracto de Artemisia annua
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Nombre científico: Artemisia annua L.
Familia botánica: Asteraceae.
Nombres comunes: artemisa anual, artemisa dulce, ajenjo dulce, ajenjo chino, qing hao, sweet wormwood, annual wormwood, sweet annie.
Parte utilizada: principalmente las hojas y sumidades aéreas, recolectadas habitualmente antes o durante el comienzo de la floración.
Características organolépticas: aroma intenso, herbáceo, alcanforado y ligeramente dulce; sabor amargo, aromático y persistente.
El género Artemisia comprende numerosas especies aromáticas y medicinales. Aunque comparten algunos grupos fitoquímicos, no deben considerarse equivalentes.
Entre las especies más conocidas se encuentran:
Artemisia annua: artemisa anual o ajenjo dulce.
Artemisia absinthium: ajenjo común.
Artemisia vulgaris: artemisa común.
Artemisia afra: artemisa africana.
Artemisia dracunculus: estragón.
Artemisia abrotanum: abrótano macho.
La presente descripción corresponde exclusivamente a Artemisia annua L.
La artemisa anual es especialmente conocida porque produce artemisinina, molécula a partir de la cual se desarrollaron importantes medicamentos antipalúdicos. Sin embargo, la planta entera, una infusión, una tintura y un medicamento estandarizado derivado de artemisinina no son preparados equivalentes.
Artemisia annua es una planta herbácea anual, aromática y de crecimiento rápido.
Puede alcanzar aproximadamente entre 50 centímetros y más de 2 metros de altura, dependiendo de:
La variedad.
La fertilidad del suelo.
La disponibilidad de agua.
La duración del día.
La temperatura.
La densidad de cultivo.
La época de siembra.
El tallo es erecto, ramificado y generalmente de color verde, aunque puede adquirir tonalidades rojizas o violáceas hacia el final de su ciclo.
Las hojas son:
Alternas.
Profundamente divididas.
De color verde brillante.
Aromáticas al frotarlas.
Más grandes y divididas en la parte inferior.
Más pequeñas y simples hacia las ramas superiores.
Las flores son pequeñas, amarillentas y se agrupan en numerosos capítulos dispuestos en panículas ramificadas.
La planta completa puede desprender un aroma intenso debido a la presencia de glándulas productoras de compuestos volátiles.
Su ciclo vital se completa en una sola temporada:
Germinación.
Crecimiento vegetativo.
Ramificación.
Formación de botones.
Floración.
Producción de semillas.
Senescencia.
La especie es originaria de Asia, especialmente de regiones de China, aunque actualmente se encuentra cultivada y naturalizada en numerosas partes del mundo.
Se adapta a:
Climas templados.
Regiones subtropicales.
Suelos bien drenados.
Buena exposición solar.
Temperaturas moderadas o cálidas.
Lluvias estacionales.
Cultivos de verano.
La concentración de artemisinina puede variar considerablemente según:
La variedad genética.
El clima.
La altitud.
La etapa de crecimiento.
El estrés hídrico.
La nutrición del suelo.
La época de cosecha.
El método de secado.
Por esta razón, dos lotes de planta seca pueden contener cantidades muy diferentes de artemisinina.
Artemisia annua posee una extensa tradición dentro de la medicina china.
Su nombre tradicional, qing hao, aparece en antiguos textos médicos chinos, donde se empleaba principalmente para acompañar:
Estados febriles.
Fiebres intermitentes.
Sensación de calor.
Sudoración nocturna.
Determinadas afecciones infecciosas.
Malestar asociado con calor interno.
Alteraciones cutáneas.
Algunos trastornos digestivos.
Uno de los antecedentes históricos más conocidos describe la utilización del jugo obtenido de la planta remojada en agua, en lugar de una cocción prolongada. Este detalle resultó relevante porque la artemisinina puede degradarse parcialmente por temperaturas elevadas y no se extrae de manera óptima mediante agua sola.
La investigación moderna sobre estos usos tradicionales condujo al aislamiento de la artemisinina y al desarrollo posterior de medicamentos antipalúdicos.
Artemisia annua no debe confundirse con Artemisia absinthium.
El ajenjo común:
Es generalmente perenne.
Presenta hojas gris plateadas.
Posee un sabor extremadamente amargo.
Contiene absintina.
Puede contener tuyona.
Se utiliza principalmente como tónico digestivo y aperitivo.
La artemisa anual:
Es una planta anual.
Posee hojas verdes.
Contiene artemisinina en cantidades variables.
Tiene una tradición principalmente febrífuga.
Es la fuente botánica de los derivados antipalúdicos modernos.
El contenido de tuyona y artemisinina no es igual en ambas especies.
La composición química de Artemisia annua es compleja.
Entre sus principales grupos de sustancias se encuentran:
Artemisinina.
Derivados y precursores de artemisinina.
Lactonas sesquiterpénicas.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Cumarinas.
Aceites esenciales.
Monoterpenos.
Sesquiterpenos.
Triterpenos.
Esteroles.
Polisacáridos.
Clorofilas.
Carotenoides.
La planta entera contiene numerosos compuestos potencialmente bioactivos además de la artemisinina.
La artemisinina es una lactona sesquiterpénica que contiene un puente endoperóxido poco habitual.
Esta estructura química resulta esencial para su actividad antipalúdica.
La molécula se acumula principalmente en estructuras glandulares presentes en:
Hojas.
Brotes.
Sumidades floridas.
Partes aéreas jóvenes.
Los tallos gruesos y las raíces suelen contener cantidades considerablemente menores.
La concentración natural puede variar ampliamente y no puede determinarse con precisión observando, oliendo o degustando la planta.
La artemisinina y sus derivados ingresan en el parásito de la malaria y reaccionan con hierro y compuestos relacionados con el grupo hemo.
Esta reacción activa su puente endoperóxido y genera moléculas reactivas capaces de dañar:
Proteínas parasitarias.
Membranas.
Sistemas metabólicos.
Estructuras celulares esenciales.
Su acción es rápida y reduce con gran eficacia la cantidad de parásitos en sangre.
Sin embargo, la artemisinina se elimina rápidamente del organismo. Por esta razón, administrarla sola facilita que algunos parásitos sobrevivan y que la infección reaparezca.
A partir de la artemisinina se desarrollaron medicamentos como:
Artesunato.
Arteméter.
Dihidroartemisinina.
Arteéter.
Estos compuestos se utilizan en formulaciones farmacéuticas precisas.
Los tratamientos modernos contra la malaria suelen combinar un derivado de artemisinina con otro medicamento de acción más prolongada. Estas combinaciones se conocen como terapias combinadas basadas en artemisinina, o ACT.
La Organización Mundial de la Salud recomienda combinaciones farmacéuticas de este tipo y no el uso aislado de la planta.
Una infusión o tintura de Artemisia annua puede contener:
Cantidades variables de artemisinina.
Flavonoides.
Aceites esenciales.
Ácidos fenólicos.
Cumarinas.
Otros compuestos vegetales.
Un medicamento antipalúdico contiene:
Una dosis conocida.
Un principio activo purificado.
Control de calidad farmacéutico.
Combinación con otro antipalúdico.
Dosificación ajustada al peso.
Estudios de eficacia y seguridad.
Por lo tanto:
Una taza de té no equivale a una dosis de artesunato.
Una tintura no equivale a una ACT.
La planta seca no permite controlar con precisión la dosis.
El contenido de artemisinina puede ser insuficiente o excesivamente variable.
Artemisia annua contiene diferentes flavonoides, entre ellos derivados de:
Quercetina.
Kaempferol.
Luteolina.
Apigenina.
Isoramnetina.
Artemetina.
Casticina.
Eupatilina.
Estos compuestos han sido investigados por posibles actividades:
Antioxidantes.
Antiinflamatorias.
Antimicrobianas.
Metabólicas.
Moduladoras de enzimas.
Algunos flavonoides pueden modificar la absorción o el metabolismo de la artemisinina en modelos experimentales, aunque la relevancia clínica de estas interacciones dentro de la planta entera no se encuentra completamente establecida.
Entre los compuestos fenólicos pueden encontrarse:
Ácido cafeico.
Ácido clorogénico.
Ácido rosmarínico.
Ácido ferúlico.
Ácidos hidroxicinámicos.
Derivados cafeoilquínicos.
Estos componentes contribuyen a la actividad antioxidante observada en extractos de la planta.
La artemisa anual contiene una fracción volátil cuya composición varía considerablemente según el quimiotipo y el lugar de cultivo.
Puede contener:
Alcanfor.
Artemisia cetona.
1,8-cineol.
Alfa-pineno.
Beta-pineno.
Limoneno.
Mirceno.
Cariofileno.
Germacreno.
Otros monoterpenos y sesquiterpenos.
La composición del aceite esencial no refleja necesariamente el contenido de artemisinina, porque la artemisinina no es un aceite volátil.
La planta puede contener diferentes cumarinas y derivados relacionados.
Estos compuestos han sido investigados por posibles acciones:
Antioxidantes.
Vasculares.
Antiinflamatorias.
Antimicrobianas.
Moduladoras de enzimas.
No deben confundirse automáticamente con medicamentos anticoagulantes como la warfarina.
Sin embargo, por prudencia, los extractos concentrados deben utilizarse con precaución en personas anticoaguladas.
Los polisacáridos de Artemisia annua han sido estudiados por posibles efectos:
Inmunomoduladores.
Antioxidantes.
Antiinflamatorios.
Metabólicos.
La mayor parte de estos estudios se realizó en sistemas celulares o animales, por lo que no puede afirmarse que una infusión produzca los mismos resultados.
La malaria es una enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium y transmitida principalmente por mosquitos del género Anopheles.
Puede provocar:
Fiebre intermitente.
Escalofríos.
Sudoración.
Anemia.
Dolor de cabeza.
Debilidad intensa.
Alteraciones neurológicas.
Daño renal.
Insuficiencia respiratoria.
Muerte.
Los derivados farmacológicos de la artemisinina son fundamentales en el tratamiento moderno de la malaria.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud no recomienda utilizar hojas, infusiones, cápsulas ni otros preparados no farmacéuticos de Artemisia para prevenir o tratar esta enfermedad.
Las principales razones son:
El contenido de artemisinina es variable.
La cantidad extraída en agua puede ser insuficiente.
No existe una dosificación confiable.
La artemisinina desaparece rápidamente de la sangre.
La infección puede reaparecer.
Puede favorecerse la resistencia parasitaria.
No se incluye un segundo medicamento de acción prolongada.
Puede retrasarse el acceso a un tratamiento eficaz.
En algunos estudios pequeños, las infusiones disminuyeron inicialmente la cantidad de parásitos, pero las recaídas fueron frecuentes. Por ello, no se consideran una alternativa adecuada a los medicamentos combinados.
La planta tampoco debe utilizarse como prevención rutinaria.
Una cantidad insuficiente y sostenida de artemisinina podría:
No impedir la infección.
Ocultar parcialmente síntomas.
Exponer al parásito a concentraciones subterapéuticas.
Favorecer selección de resistencia.
La prevención de la malaria depende de:
Mosquiteros.
Repelentes.
Control vectorial.
Medicamentos preventivos cuando están indicados.
Diagnóstico rápido.
Tratamiento completo.
La resistencia parasitaria a los derivados de artemisinina constituye una preocupación de salud pública.
El uso de dosis incompletas, variables o insuficientes puede ejercer presión selectiva sobre los parásitos.
Por este motivo, la artemisinina farmacéutica se combina con otro medicamento y no debe utilizarse como monoterapia.
El uso descontrolado de la planta podría contribuir indirectamente a este problema.
Antes del aislamiento de la artemisinina, la planta se utilizaba tradicionalmente para acompañar fiebres.
La fiebre es un síntoma y no una enfermedad específica.
Puede relacionarse con:
Infecciones virales.
Infecciones bacterianas.
Malaria.
Procesos inflamatorios.
Enfermedades autoinmunes.
Reacciones medicamentosas.
Tumores.
Golpe de calor.
No debe emplearse Artemisia annua para reducir una fiebre persistente sin investigar su causa.
La artemisinina y otros compuestos han sido estudiados frente a diferentes parásitos.
Además de Plasmodium, se han investigado posibles efectos frente a:
Schistosoma.
Leishmania.
Toxoplasma.
Babesia.
Tripanosomas.
Algunos helmintos.
Protozoos intestinales.
Los resultados varían según el organismo y el modelo experimental.
La eficacia contra malaria no significa que la planta actúe con la misma potencia frente a todos los parásitos.
No sustituye el diagnóstico ni el tratamiento antiparasitario específico.
La babesiosis es una infección causada por protozoos que afectan los glóbulos rojos.
La artemisinina y sus derivados han mostrado actividad experimental frente a especies de Babesia, especialmente en medicina veterinaria y estudios preclínicos.
No existe evidencia suficiente para utilizar la planta entera como tratamiento independiente en seres humanos.
Los derivados de artemisinina han mostrado actividad frente a etapas jóvenes de esquistosomas en investigaciones experimentales y clínicas limitadas.
No son el tratamiento estándar principal para la esquistosomiasis establecida.
La planta no sustituye medicamentos como praziquantel cuando están indicados.
Los extractos y aceites esenciales de Artemisia annua han mostrado actividad frente a diferentes bacterias en estudios de laboratorio.
Se han evaluado microorganismos como:
Staphylococcus aureus.
Escherichia coli.
Salmonella spp.
Bacillus spp.
Pseudomonas spp.
Otras bacterias.
La magnitud del efecto depende de:
El solvente.
La concentración.
La parte de la planta.
El quimiotipo.
La metodología.
Estos resultados no demuestran que una tintura pueda reemplazar antibióticos.
La planta y su aceite esencial han mostrado actividad experimental frente a:
Candida spp.
Aspergillus spp.
Fusarium spp.
Otros hongos.
El aceite esencial concentrado puede resultar irritante y no debe aplicarse puro sobre mucosas o genitales.
La artemisa anual no sustituye los antifúngicos indicados para una infección diagnosticada.
Extractos de Artemisia annua y compuestos derivados se han estudiado frente a distintos virus.
Se han investigado posibles efectos frente a:
Virus respiratorios.
Herpesvirus.
Hepatitis virales.
Coronavirus.
Otros virus con envoltura.
La mayoría de los resultados procede de estudios de laboratorio.
La Organización Mundial de la Salud indicó que la evidencia disponible no respalda el uso de productos de Artemisia annua ni de artemisininas como tratamiento antiviral para COVID-19.
Durante la pandemia se promocionaron preparados herbales elaborados con especies de Artemisia.
Sin embargo:
Los estudios iniciales fueron principalmente de laboratorio.
Las concentraciones activas no siempre podían alcanzarse de forma segura.
Los productos no estaban estandarizados.
Faltaron ensayos clínicos concluyentes.
No se demostró que la planta previniera hospitalización o mortalidad.
Por lo tanto, no debe presentarse como tratamiento comprobado para COVID-19.
Los extractos de Artemisia annua han mostrado actividad antiinflamatoria en estudios celulares y animales.
Se han observado posibles acciones sobre:
Citocinas inflamatorias.
Producción de óxido nítrico.
Estrés oxidativo.
Activación de macrófagos.
Enzimas inflamatorias.
Vías de señalización celular.
Los extractos hidroalcohólicos contienen artemisinina y otros metabolitos que pueden contribuir de manera conjunta a esta actividad.
Un ensayo piloto evaluó un extracto de Artemisia annua en personas con artrosis de cadera o rodilla.
Se observaron posibles mejorías en determinados parámetros de dolor, rigidez y función, aunque el estudio fue pequeño y no permite establecer una recomendación general.
La planta no sustituye:
Ejercicio terapéutico.
Descenso de peso cuando está indicado.
Analgésicos.
Antiinflamatorios.
Fisioterapia.
Evaluación traumatológica.
Los flavonoides, ácidos fenólicos y otros componentes presentan actividad antioxidante experimental.
Se han investigado efectos sobre:
Radicales libres.
Peroxidación lipídica.
Oxidación de proteínas.
Sistemas enzimáticos antioxidantes.
Glutatión.
Membranas celulares.
La capacidad antioxidante observada en laboratorio no demuestra que la planta prevenga por sí sola enfermedades degenerativas.
Los polisacáridos, flavonoides y derivados terpénicos han sido estudiados por su posible influencia sobre:
Macrófagos.
Linfocitos.
Citocinas.
Respuesta inflamatoria.
Inmunidad innata.
Estrés oxidativo.
El término inmunomodulador no significa simplemente “aumentar las defensas”.
En enfermedades autoinmunes o tratamientos inmunosupresores, modificar la actividad inmunitaria podría resultar perjudicial.
La artemisinina y sus derivados han mostrado actividad frente a diferentes líneas celulares tumorales en estudios experimentales.
Se han investigado posibles mecanismos como:
Generación de especies reactivas.
Daño relacionado con hierro celular.
Inducción de apoptosis.
Alteración del ciclo celular.
Inhibición de angiogénesis.
Modulación de señales proliferativas.
Influencia sobre metástasis en modelos animales.
Las células tumorales pueden acumular hierro en mayor proporción que algunos tejidos normales, lo que ha generado interés sobre la activación selectiva del puente endoperóxido de la artemisinina.
Los resultados celulares o animales no demuestran que la planta cure el cáncer en seres humanos.
Las revisiones científicas señalan que no existe evidencia clínica concluyente de que los beneficios observados experimentalmente se traduzcan en tratamientos eficaces para pacientes con cáncer.
También se han comunicado casos inesperados de toxicidad hepática cuando derivados de artemisinina se combinaron con tratamientos complementarios no estandarizados.
No debe utilizarse como sustituto de:
Cirugía.
Quimioterapia.
Radioterapia.
Inmunoterapia.
Terapias dirigidas.
Tratamientos hormonales.
Seguimiento oncológico.
Se ha propuesto combinar artemisinina con hierro para aumentar su actividad citotóxica.
Esta práctica no posee seguridad clínica establecida y puede ser peligrosa.
El exceso de hierro puede:
Aumentar estrés oxidativo.
Dañar hígado y otros órganos.
Favorecer infecciones.
Agravar hemocromatosis.
Interferir con tratamientos.
No deben combinarse suplementos de hierro y artemisinina con finalidad oncológica sin supervisión médica especializada.
La planta y sus componentes han sido estudiados en relación con:
Glucemia.
Resistencia a la insulina.
Inflamación metabólica.
Acumulación de grasa.
Perfil lipídico.
Función hepática.
La evidencia en seres humanos es insuficiente para recomendar Artemisia annua como tratamiento de diabetes, hígado graso u obesidad.
Determinados extractos han mostrado efectos hepatoprotectores experimentales.
Sin embargo, también existen comunicaciones de daño hepático asociado con preparados de artemisinina, suplementos o combinaciones herbales.
Por lo tanto, “hepatoprotector” no significa que sea segura para cualquier persona ni que proteja frente a alcohol, medicamentos o tóxicos.
El daño hepático puede manifestarse mediante:
Náuseas.
Pérdida de apetito.
Fatiga.
Dolor bajo las costillas derechas.
Orina oscura.
Heces claras.
Picazón.
Coloración amarilla de piel u ojos.
Las personas con enfermedad hepática deben evitar preparados concentrados sin supervisión.
También debe tenerse precaución al combinarla con medicamentos que pueden afectar el hígado.
Los derivados farmacológicos de artemisinina suelen ser bien tolerados cuando se utilizan correctamente.
Sin embargo, en estudios animales, dosis elevadas o exposiciones prolongadas a determinados derivados liposolubles se han asociado con neurotoxicidad.
Los posibles síntomas ante una exposición inadecuada pueden incluir:
Mareos.
Dolor de cabeza.
Alteraciones del equilibrio.
Temblores.
Debilidad.
Alteraciones auditivas.
Confusión.
Estos riesgos no implican que una infusión ocasional produzca necesariamente neurotoxicidad, pero justifican evitar altas dosis y tratamientos prolongados.
Los medicamentos derivados de artemisinina pueden producir, en algunos casos:
Descenso de reticulocitos.
Anemia.
Neutropenia.
Hemólisis tardía, especialmente después de artesunato intravenoso.
La planta entera no posee un perfil hematológico bien establecido.
Las personas con anemia, trastornos de la sangre o tratamientos mielosupresores deben emplearla únicamente bajo control profesional.
Artemisia annua pertenece a la familia Asteraceae.
Su polen puede causar alergia respiratoria en personas sensibilizadas.
Puede existir reactividad cruzada con:
Artemisa común.
Ambrosía.
Ajenjo.
Manzanilla.
Crisantemo.
Margarita.
Caléndula.
Árnica.
Los síntomas pueden incluir:
Estornudos.
Congestión.
Picazón ocular.
Tos.
Asma.
Urticaria.
Dermatitis.
En Asia se han desarrollado productos de inmunoterapia sublingual basados en alérgenos estandarizados del polen de Artemisia annua. Esto no equivale a ingerir la planta medicinal y se realiza mediante preparados farmacéuticos específicos.
Las hojas y sumidades secas se emplean tradicionalmente en:
Infusión.
Maceración.
Polvo.
Cápsulas.
Tintura.
Extractos.
La planta seca no está estandarizada automáticamente en artemisinina.
Su potencia puede variar varias veces entre un lote y otro.
La infusión extrae principalmente:
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Polisacáridos.
Parte de la artemisinina.
Algunos componentes aromáticos.
La artemisinina posee baja solubilidad en agua, por lo que la extracción es incompleta y variable.
Una infusión no debe utilizarse para prevenir ni tratar malaria.
Hervir la planta durante períodos prolongados puede:
Degradar algunos componentes.
Perder sustancias volátiles.
Modificar la artemisinina.
Aumentar la extracción de taninos y compuestos hidrosolubles.
La decocción no mejora necesariamente la eficacia antipalúdica.
La tintura es una preparación hidroalcohólica obtenida mediante maceración de hojas y sumidades.
Puede extraer:
Artemisinina.
Flavonoides.
Terpenos.
Cumarinas.
Ácidos fenólicos.
Clorofilas.
Componentes aromáticos.
La cantidad final depende de:
La proporción planta-solvente.
El porcentaje de alcohol.
La variedad.
La etapa de cosecha.
El secado.
El tamaño de partícula.
El tiempo de maceración.
La temperatura.
La conservación.
Una tintura artesanal no permite conocer la cantidad exacta de artemisinina sin análisis de laboratorio.
Los extractos secos pueden concentrar determinados compuestos.
Deben especificar:
Relación droga-extracto.
Solvente utilizado.
Contenido de artemisinina.
Marcadores químicos.
Excipientes.
Lote.
Control microbiológico.
No todos los productos comercializados están estandarizados.
El polvo contiene la planta completa molida.
Puede aportar una combinación de:
Artemisinina.
Flavonoides.
Fibra.
Aceites.
Ácidos fenólicos.
La concentración continúa siendo variable.
Las cápsulas no convierten automáticamente al producto en un medicamento estandarizado.
Algunas referencias tradicionales describen la extracción del jugo de la planta fresca remojada o triturada.
El jugo presenta:
Concentración incierta.
Baja estabilidad.
Riesgo microbiológico.
Variabilidad según la planta.
Dificultad de dosificación.
No se recomienda para automedicación de enfermedades infecciosas.
El aceite esencial contiene principalmente sustancias volátiles.
No constituye una fuente concentrada confiable de artemisinina.
Puede ser irritante y no debe ingerirse sin supervisión.
No debe aplicarse puro sobre:
Piel.
Mucosas.
Genitales.
Ojos.
Heridas.
La artemisinina es una lactona sesquiterpénica no volátil.
El aceite esencial contiene moléculas volátiles como:
Alcanfor.
Cineol.
Pinenos.
Cetonas aromáticas.
Terpenos.
Por lo tanto:
El aceite esencial no equivale a artemisinina.
Destilar la planta no concentra necesariamente el principio antipalúdico.
Un aceite aromático no sustituye artesunato ni arteméter.
Artemisia annua no debe utilizarse de manera indefinida.
La ausencia de estandarización dificulta establecer una dosis universal para:
Planta seca.
Tintura.
Extracto.
Cápsulas.
Infusión.
El uso debe ser especialmente prudente cuando la finalidad no se encuentra respaldada por evidencia clínica.
No debe emplearse para retrasar:
Diagnóstico de malaria.
Tratamiento de fiebre.
Evaluación de una infección.
Tratamiento oncológico.
Atención ante anemia.
Control de una enfermedad hepática.
Se recomienda evitar o utilizar exclusivamente bajo supervisión profesional en caso de:
Embarazo.
Lactancia.
Niños pequeños.
Alergia a Asteraceae.
Enfermedad hepática.
Enfermedad renal significativa.
Epilepsia o antecedentes convulsivos.
Anemia.
Trastornos hematológicos.
Tratamiento anticoagulante.
Uso de medicamentos hepatotóxicos.
Tratamiento oncológico.
Tratamientos inmunosupresores.
Uso de múltiples medicamentos.
Cirugía próxima.
Malaria sospechada o confirmada.
Los derivados de artemisinina se utilizan en determinadas circunstancias médicas para tratar malaria durante el embarazo, porque la malaria representa un riesgo grave para la madre y el feto.
Esto no significa que la planta entera sea segura para automedicación.
Durante el embarazo deben evitarse:
Tinturas.
Extractos.
Cápsulas.
Aceite esencial.
Tratamientos prolongados.
Preparaciones caseras.
La composición y la dosis de la planta no pueden controlarse de la misma manera que un medicamento.
No existe información suficiente para establecer la seguridad de los preparados herbales durante la lactancia.
Debe evitarse especialmente:
Aceite esencial.
Extractos concentrados.
Tinturas de alta dosis.
Uso prolongado.
Una malaria confirmada durante la lactancia requiere tratamiento médico inmediato.
No deben administrarse preparados concentrados a niños sin indicación profesional.
Los niños pueden ser más sensibles a:
Errores de dosificación.
Alteraciones hepáticas.
Efectos neurológicos.
Cambios hematológicos.
Alcohol de las tinturas.
Reacciones alérgicas.
La fiebre infantil no debe tratarse exclusivamente con artemisa anual.
Las personas con:
Hepatitis.
Cirrosis.
Hígado graso avanzado.
Enzimas hepáticas elevadas.
Daño hepático medicamentoso.
deben evitar su uso sin control.
Conviene valorar posibles interacciones con:
Paracetamol en dosis elevadas.
Antituberculosos.
Anticonvulsivantes.
Algunos antifúngicos.
Quimioterapia.
Otros suplementos concentrados.
Los derivados de artemisinina actúan sobre parásitos localizados dentro de los glóbulos rojos y pueden producir alteraciones hematológicas en determinados contextos.
Las personas con:
Anemia severa.
Neutropenia.
Tratamientos mielosupresores.
Enfermedades de médula ósea.
Hemólisis.
deben evitar la automedicación.
Aunque la evidencia sobre convulsiones causadas por la planta es limitada, los extractos concentrados y aceites esenciales deben utilizarse con precaución en personas con:
Epilepsia.
Antecedentes convulsivos.
Enfermedades neurológicas.
Tratamiento anticonvulsivante.
Los efectos adversos informados o posibles incluyen:
Náuseas.
Dolor abdominal.
Diarrea.
Pérdida de apetito.
Mareos.
Dolor de cabeza.
Fatiga.
Reacciones alérgicas.
Erupción cutánea.
Alteración de enzimas hepáticas.
Cambios hematológicos.
Palpitaciones.
Somnolencia.
Irritación digestiva.
El riesgo depende de:
La preparación.
La dosis.
La duración.
La combinación con medicamentos.
La calidad del producto.
La sensibilidad individual.
Los extractos de Artemisia annua pueden modificar enzimas y transportadores involucrados en el metabolismo de medicamentos.
Se recomienda precaución junto con:
Anticoagulantes.
Antiagregantes.
Anticonvulsivantes.
Antipalúdicos.
Quimioterapia.
Inmunosupresores.
Medicamentos hepatotóxicos.
Antirretrovirales.
Antifúngicos.
Sedantes.
Fármacos metabolizados por enzimas hepáticas.
Suplementos de hierro en altas dosis.
No debe combinarse la planta por cuenta propia con:
Artesunato.
Arteméter.
Dihidroartemisinina.
Quinina.
Cloroquina.
Mefloquina.
Lumefantrina.
Otros antipalúdicos.
La combinación puede modificar:
Exposición al medicamento.
Toxicidad.
Eficacia.
Riesgo de resistencia.
Interpretación de la respuesta clínica.
La artemisinina puede afectar procesos celulares y enzimas metabólicas.
La combinación con quimioterapia podría:
Aumentar toxicidad.
Reducir o aumentar concentraciones farmacológicas.
Modificar función hepática.
Afectar células sanguíneas.
Interferir con el tratamiento.
No debe utilizarse como complemento oncológico sin conocimiento del equipo tratante.
Los flavonoides, cumarinas y otros compuestos justifican prudencia junto con:
Warfarina.
Acenocumarol.
Aspirina.
Clopidogrel.
Anticoagulantes orales directos.
No está demostrado que la planta produzca una anticoagulación intensa, pero la combinación puede ser impredecible.
Medicamentos como:
Carbamazepina.
Fenitoína.
Fenobarbital.
Valproato.
pueden modificar enzimas hepáticas y alterar el metabolismo de diferentes compuestos vegetales.
La planta también podría modificar las concentraciones farmacológicas.
Un producto de calidad debería indicar:
Nombre científico completo.
Parte utilizada.
País de origen.
Fecha de cosecha.
Método de secado.
Relación de extracción.
Solvente.
Contenido de artemisinina, cuando corresponda.
Lote.
Análisis microbiológico.
Ausencia de contaminantes.
Control de metales pesados.
Ausencia de adulteración.
La apariencia de la planta no permite determinar su contenido de artemisinina.
La cantidad de artemisinina suele modificarse durante el desarrollo vegetal.
Puede alcanzar concentraciones relativamente elevadas alrededor de:
Formación de botones florales.
Inicio de la floración.
Determinadas etapas previas a la plena floración.
No existe un único momento óptimo para todas las variedades y condiciones de cultivo.
El secado excesivamente caliente o prolongado puede modificar la composición.
La planta seca debe conservarse:
En envase hermético.
Protegida de la luz.
Alejada del calor.
En ambiente seco.
Sin humedad.
Correctamente rotulada.
Fuera del alcance de niños.
Las tinturas deben almacenarse:
En vidrio oscuro.
Bien cerradas.
Protegidas de la luz.
Alejadas de fuentes de calor.
Con fecha y concentración indicadas.
El material con:
Moho.
Olor alterado.
Humedad.
Insectos.
Cambio anormal de color.
debe descartarse.
Artemisia annua es una planta anual originaria de Asia y reconocida internacionalmente como fuente natural de artemisinina.
Entre sus principales componentes se encuentran:
Artemisinina.
Precursores sesquiterpénicos.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Cumarinas.
Aceites esenciales.
Polisacáridos.
Esteroles.
Pigmentos.
Sus principales usos tradicionales se relacionan con:
Estados febriles.
Fiebres intermitentes.
Sensación de calor.
Trastornos infecciosos tradicionales.
Inflamaciones.
Algunos problemas digestivos y cutáneos.
La investigación moderna ha estudiado posibles actividades:
Antipalúdicas.
Antiparasitarias.
Antibacterianas.
Antifúngicas.
Antivirales experimentales.
Antiinflamatorias.
Antioxidantes.
Inmunomoduladoras.
Metabólicas.
Citotóxicas frente a células tumorales.
La evidencia clínica más sólida corresponde a los medicamentos derivados de artemisinina utilizados en combinación para tratar malaria.
Esta eficacia no debe atribuirse automáticamente a:
Infusiones.
Tinturas.
Cápsulas de planta.
Polvo.
Extractos no estandarizados.
La Organización Mundial de la Salud no recomienda utilizar material vegetal de Artemisia en ninguna forma para prevenir o tratar malaria, debido a la variabilidad de la dosis, la posibilidad de recaída y el riesgo de favorecer resistencia.
Tampoco existe evidencia clínica concluyente para afirmar que Artemisia annua cure cáncer, COVID-19, diabetes, enfermedades autoinmunes u otras enfermedades crónicas.
La artemisinina, la planta entera, la tintura y el aceite esencial son productos diferentes.
Utilizada responsablemente, Artemisia annua puede considerarse una planta de gran interés histórico y farmacológico. Sin embargo, su empleo requiere especial prudencia debido a la variabilidad de su composición, sus posibles interacciones y el riesgo de confundir una actividad experimental prometedora con una eficacia clínica demostrada.
La información presentada tiene finalidad educativa y no sustituye el diagnóstico, la prescripción ni el seguimiento de un profesional de la salud.
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