Fitoextracto de Hojas de Borraja, Borrago officinalis.
Uso:
$ 495,00
Precio final. Más gastos de envío aplicables.
Envío gratuito a los siguientes países: Mostrar más Mostrar menos
Nombre científico: Borago officinalis L.
Familia botánica: Boraginaceae.
Nombres comunes: borraja, borago, borraina, lengua de buey, borage, common borage, starflower.
Parte utilizada: principalmente hojas y, en algunas tradiciones, sumidades floridas.
Características organolépticas: olor vegetal suave, semejante al pepino; sabor fresco, herbáceo, ligeramente salino y mucilaginoso.
Característica física: hojas cubiertas por abundantes pelos rígidos que pueden resultar ásperos o irritantes al contacto.
La borraja puede presentarse comercialmente en varias formas:
Hoja fresca.
Hoja seca.
Flores.
Sumidades aéreas.
Jugo vegetal.
Tintura.
Extracto.
Aceite obtenido de las semillas.
Estas presentaciones no son equivalentes.
La hoja contiene principalmente:
Mucílagos.
Polisacáridos.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Taninos.
Minerales.
Alcaloides pirrolizidínicos en cantidades variables.
El aceite de semillas, en cambio, se caracteriza especialmente por su contenido de ácido gamma-linolénico o GLA. No debe atribuirse a la hoja la misma concentración de GLA ni trasladarse automáticamente a ella la evidencia obtenida con aceite de semillas.
La presente ficha corresponde específicamente a las hojas de Borago officinalis.
La borraja es una planta herbácea anual, robusta y muy pilosa.
Puede alcanzar aproximadamente entre 30 y 80 centímetros de altura, aunque en condiciones favorables puede superar estas dimensiones.
La planta presenta:
Tallo erecto y ramificado.
Superficie cubierta por pelos rígidos.
Hojas grandes y rugosas.
Flores generalmente azules.
Inflorescencias curvadas.
Aroma vegetal semejante al pepino.
Las hojas inferiores son:
Grandes.
Ovaladas.
Alargadas.
Sostenidas por pecíolos.
De superficie áspera.
Con nervaduras marcadas.
Las hojas superiores son más pequeñas, estrechas y se insertan directamente sobre el tallo.
Toda la parte aérea está recubierta por tricomas o pelos vegetales que ayudan a proteger la planta frente a insectos y pérdida de agua.
Estos pelos pueden producir:
Picazón.
Irritación mecánica.
Enrojecimiento.
Molestias al manipular la planta fresca.
Las flores poseen generalmente cinco pétalos puntiagudos de color azul intenso, formando una figura semejante a una estrella.
También pueden encontrarse flores:
Rosadas durante etapas tempranas.
Violáceas.
Blancas en algunas variedades.
En el centro presentan anteras oscuras y prominentes.
Las flores producen néctar y son muy atractivas para:
Abejas.
Abejorros.
Otros insectos polinizadores.
Por este motivo, la borraja se considera una planta de interés apícola.
La planta posee una raíz principal relativamente profunda.
Completa su ciclo durante una temporada:
Germina.
Produce una roseta de hojas.
Desarrolla tallos.
Florece.
Produce semillas.
Muere después de completar el ciclo.
Puede autosembrarse con facilidad y reaparecer en el mismo lugar durante años sucesivos.
La borraja se considera originaria de la región mediterránea, aunque actualmente se encuentra cultivada y naturalizada en Europa, Asia, África, América y otras regiones templadas.
Crece especialmente bien en:
Suelos fértiles.
Terrenos removidos.
Huertas.
Bordes de caminos.
Campos abiertos.
Lugares soleados.
Ambientes de humedad moderada.
Se cultiva como:
Planta alimenticia.
Hierba medicinal.
Especie ornamental.
Planta apícola.
Fuente de aceite de semillas.
La borraja posee una larga tradición alimentaria y medicinal en Europa y el Mediterráneo.
Las hojas fueron utilizadas tradicionalmente como:
Alimento.
Demulcente.
Emoliente.
Expectorante.
Sudorífica.
Diurética.
Digestiva suave.
Antiinflamatoria tradicional.
Calmante de mucosas.
Recurso para la tos.
Planta para resfriados.
Coadyuvante en afecciones cutáneas.
Históricamente también se le atribuyeron propiedades relacionadas con:
Ánimo.
Valor.
Melancolía.
Nerviosismo.
Fatiga.
Convalecencia.
En diferentes regiones las hojas se consumen cocidas, hervidas, incorporadas a sopas, rellenos, tortillas y guisos.
El uso alimentario tradicional no elimina la necesidad de considerar los alcaloides pirrolizidínicos que la planta puede contener.
La composición de las hojas depende de:
La variedad.
La edad.
El suelo.
La época de recolección.
La parte de la hoja.
El secado.
El método de extracción.
La procedencia.
Las condiciones de almacenamiento.
Entre sus principales componentes se encuentran:
Mucílagos.
Polisacáridos.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Ácido rosmarínico.
Derivados de quercetina.
Derivados de kaempferol.
Vitexina.
Isovitexina.
Taninos.
Saponinas.
Minerales.
Compuestos nitrogenados.
Alcaloides pirrolizidínicos.
Las revisiones fitoquímicas también describen en la especie compuestos como ácido rosmarínico, quercetina, kaempferol, taninos, mucílagos y diferentes alcaloides.
Los mucílagos son polisacáridos capaces de absorber agua y formar soluciones viscosas o gelatinosas.
Se encuentran en diferentes proporciones en las hojas y partes aéreas.
Pueden contribuir a:
Suavizar mucosas.
Disminuir irritación.
Humedecer tejidos.
Proteger superficialmente garganta y aparato digestivo.
Calmar tos irritativa.
Favorecer el tránsito intestinal.
La acción de los mucílagos es principalmente física y local.
Al entrar en contacto con agua forman una capa viscosa que puede disminuir temporalmente la fricción y la sensación de sequedad.
Una planta demulcente contiene sustancias capaces de formar una película protectora sobre mucosas irritadas.
La hoja de borraja se ha utilizado tradicionalmente para:
Garganta seca.
Tos irritativa.
Sensación de ardor.
Irritación digestiva leve.
Sequedad de mucosas.
Esta acción no significa que cure infecciones, neumonía, bronquitis bacteriana o lesiones digestivas.
Además de mucílagos, la hoja contiene diferentes polisacáridos solubles e insolubles.
Estos componentes pueden participar en:
Retención de agua.
Textura de las infusiones.
Efecto emoliente.
Actividad prebiótica potencial.
Modulación experimental de la inflamación.
La composición exacta depende del método de extracción.
El ácido rosmarínico es un compuesto fenólico presente en diversas plantas medicinales.
Se ha estudiado por posibles acciones:
Antioxidantes.
Antiinflamatorias.
Antialérgicas.
Antimicrobianas.
Protectoras de tejidos.
No debe atribuirse a una infusión de hojas la misma potencia que a una cantidad aislada o concentrada de ácido rosmarínico.
En las hojas se han descrito flavonoides y derivados de:
Quercetina.
Kaempferol.
Apigenina.
Vitexina.
Isovitexina.
Estos compuestos pueden contribuir a:
Actividad antioxidante.
Modulación inflamatoria.
Protección vascular experimental.
Actividad antimicrobiana.
La composición fenólica de los extractos de borraja ha mostrado potencial antioxidante y protector en modelos celulares, pero estos resultados no equivalen a una eficacia clínica demostrada.
Los taninos son compuestos astringentes que pueden contribuir a:
Protección superficial de tejidos.
Actividad antioxidante.
Modulación de secreciones.
Acción antimicrobiana experimental.
En cantidades elevadas pueden producir:
Náuseas.
Irritación digestiva.
Estreñimiento.
Disminución de la absorción de determinados minerales.
Las hojas frescas aportan minerales en cantidades variables, entre ellos:
Potasio.
Calcio.
Magnesio.
Fósforo.
Hierro.
Silicio.
Otros oligoelementos.
La concentración depende en gran medida del suelo.
La presencia de un mineral no significa que la planta sea necesariamente una fuente terapéutica suficiente para corregir una deficiencia.
El ácido gamma-linolénico o GLA es un ácido graso omega-6 asociado especialmente con el aceite de semillas de borraja.
Las hojas no contienen la misma concentración ni deben utilizarse como sustituto del aceite de semillas.
Por eso deben diferenciarse:
Hoja de borraja: rica en mucílagos, polifenoles y otros componentes.
Aceite de semillas: rico en ácidos grasos, especialmente GLA.
La investigación sobre GLA en dermatitis, inflamación o salud cutánea no puede atribuirse automáticamente a una infusión de hojas.
El aspecto más importante de la seguridad de la hoja de borraja es la presencia potencial de alcaloides pirrolizidínicos, conocidos como AP o PA por su denominación inglesa.
Estos compuestos son producidos por diferentes plantas como mecanismo de defensa.
En Borago officinalis se han identificado alcaloides pirrolizidínicos y sus N-óxidos en hojas, flores, semillas y otros materiales vegetales.
Un análisis publicado en 2023 confirmó una amplia variedad de estos compuestos en hojas de borraja y señaló que su consumo como hierba o infusión puede representar un riesgo alimentario.
Algunos alcaloides pirrolizidínicos insaturados pueden transformarse en el hígado en metabolitos reactivos.
Estos metabolitos pueden ocasionar:
Daño de células hepáticas.
Lesión de vasos sanguíneos del hígado.
Enfermedad venooclusiva hepática.
Síndrome de obstrucción sinusoidal.
Fibrosis.
Insuficiencia hepática.
Genotoxicidad.
Posible riesgo carcinogénico con exposición repetida.
La toxicidad depende de:
Tipo de alcaloide.
Cantidad.
Frecuencia.
Duración.
Edad.
Estado hepático.
Medicamentos utilizados.
Exposición a otras fuentes de alcaloides.
La EMA considera que los alcaloides pirrolizidínicos insaturados tóxicos requieren controles estrictos en productos herbales debido a sus propiedades hepatotóxicas, genotóxicas y carcinogénicas.
La cantidad de alcaloides pirrolizidínicos puede variar ampliamente entre muestras.
Depende de:
Cultivo.
Región.
Suelo.
Edad de la planta.
Parte utilizada.
Cosecha.
Procesamiento.
Contaminación con otras plantas.
Por eso no es posible determinar la seguridad únicamente por:
Apariencia.
Color.
Aroma.
Sabor.
Método casero de preparación.
Un producto destinado a consumo frecuente debería contar con análisis que demuestre un contenido muy bajo o ausencia detectable de alcaloides pirrolizidínicos tóxicos.
Cocinar, hervir o preparar una infusión no garantiza la eliminación completa de estos alcaloides.
Algunos son solubles en agua y pueden pasar al líquido de cocción o a la infusión.
Desechar el agua puede reducir una parte de ciertos componentes, pero no convierte automáticamente al producto en libre de riesgo.
Por este motivo, no es prudente recomendar el consumo medicinal diario y prolongado de hojas sin control analítico.
Las hojas de borraja se utilizan tradicionalmente para acompañar:
Tos seca.
Tos irritativa.
Garganta sensible.
Resfriados.
Catarros.
Bronquitis leve.
Congestión.
Mucosidad.
Irritación respiratoria.
La acción tradicional puede relacionarse con:
Mucílagos.
Efecto demulcente.
Hidratación de mucosas.
Acción expectorante suave.
Actividad antiinflamatoria experimental.
Los mucílagos pueden ayudar a formar una capa protectora sobre la garganta.
Esto puede disminuir:
Sensación de raspado.
Sequedad.
Necesidad constante de toser.
Irritación al hablar.
Tos relacionada con aire seco.
No actúan sobre todas las causas de tos.
Una tos persistente puede relacionarse con:
Asma.
Reflujo.
Medicamentos.
Alergia.
Infección.
Enfermedad pulmonar.
Insuficiencia cardíaca.
Tabaquismo.
La borraja se ha considerado expectorante suave.
Tradicionalmente se utiliza para:
Favorecer la movilización de secreciones.
Facilitar la tos productiva.
Disminuir sensación de pecho cargado.
Acompañar catarros.
La evidencia clínica específica es limitada.
No debe sustituir:
Broncodilatadores.
Antibióticos cuando están indicados.
Corticoides inhalados.
Evaluación médica.
Tratamientos para neumonía.
En la medicina popular, la borraja se incluyó en infusiones y jarabes para bronquitis.
Puede aportar:
Humidificación.
Alivio de irritación.
Acción emoliente.
Efecto expectorante tradicional.
Sensación de confort.
La bronquitis con fiebre elevada, dificultad respiratoria, expectoración con sangre o dolor de pecho requiere atención médica.
La borraja ha sido considerada una planta diaforética o sudorífica.
Tradicionalmente se utilizaba en infusiones calientes para favorecer la sudoración durante:
Resfriados.
Estados febriles.
Sensación de escalofrío.
Malestar gripal.
La sudoración puede aumentar como resultado de:
Bebida caliente.
Abrigo.
Hidratación.
Respuesta natural del organismo.
No existe evidencia suficiente para afirmar que la borraja reduzca la duración de una infección.
La borraja no debe utilizarse como único tratamiento de una fiebre persistente.
La fiebre puede relacionarse con:
Infecciones.
Procesos inflamatorios.
Reacciones medicamentosas.
Enfermedades autoinmunes.
Golpe de calor.
Otras causas.
La fiebre intensa, prolongada o acompañada de deterioro general requiere evaluación.
Las hojas se han utilizado como:
Digestivas suaves.
Emolientes.
Diuréticas.
Laxantes leves.
Calmantes de irritación.
Los mucílagos pueden contribuir a:
Retener agua.
Suavizar el tránsito.
Aumentar volumen fecal.
Disminuir fricción.
Proteger superficialmente la mucosa.
La hoja puede favorecer un tránsito más suave debido a:
Fibra.
Mucílagos.
Retención de agua.
Volumen vegetal.
No actúa como laxante estimulante intenso.
En algunas personas puede provocar:
Distensión.
Fermentación.
Diarrea.
Cólicos.
Los mucílagos se han utilizado tradicionalmente como protectores de la mucosa digestiva.
Sin embargo, la presencia de pelos rígidos en la planta fresca y de otros componentes puede resultar molesta para algunas personas.
Una infusión correctamente filtrada puede ser mejor tolerada que el consumo de hojas crudas.
La borraja no sustituye el tratamiento de:
Úlcera.
Gastritis erosiva.
Sangrado digestivo.
Reflujo severo.
Infección por Helicobacter pylori.
Las hojas se han utilizado tradicionalmente para aumentar suavemente la producción de orina.
Se emplean popularmente ante:
Retención leve de líquidos.
Hinchazón.
Micción escasa funcional.
Molestias urinarias leves.
La evidencia clínica es insuficiente para establecer un efecto diurético preciso.
La retención de líquidos puede relacionarse con enfermedades:
Cardíacas.
Renales.
Hepáticas.
Venosas.
Endocrinas.
No debe tratarse únicamente con infusiones sin investigar la causa.
La borraja posee una antigua reputación como planta destinada a brindar ánimo y fortaleza.
Se utilizó popularmente ante:
Melancolía.
Tristeza.
Fatiga.
Desánimo.
Convalecencia.
Nerviosismo.
No existe evidencia clínica suficiente para considerarla un tratamiento antidepresivo o ansiolítico.
La depresión persistente requiere atención profesional.
Los flavonoides, ácidos fenólicos y otros componentes han mostrado capacidad antioxidante en estudios de laboratorio.
Se han investigado posibles efectos sobre:
Radicales libres.
Oxidación de lípidos.
Membranas celulares.
Estrés oxidativo.
Protección de células cutáneas.
Los extractos de borraja mostraron perfiles fenólicos y actividades antioxidantes interesantes en modelos experimentales.
Estos resultados no significan que la hoja prevenga o cure por sí sola enfermedades degenerativas.
La hoja contiene compuestos que han sido investigados por posibles acciones sobre:
Citocinas.
Estrés oxidativo.
Producción de óxido nítrico.
Enzimas inflamatorias.
Respuesta celular.
La investigación es principalmente preclínica.
La evidencia obtenida con aceite de semillas rico en GLA no debe confundirse con la evidencia correspondiente a las hojas.
Diferentes extractos de borraja han mostrado actividad frente a determinados microorganismos en laboratorio.
Se han estudiado posibles efectos:
Antibacterianos.
Antifúngicos.
Inhibidores del crecimiento microbiano.
La magnitud depende de:
Solvente.
Concentración.
Parte vegetal.
Microorganismo.
Procedencia de la planta.
La actividad experimental no demuestra que una infusión pueda sustituir antibióticos o antifúngicos.
Las hojas se han utilizado tradicionalmente de forma externa como:
Emolientes.
Calmantes.
Refrescantes.
Antiinflamatorias.
Coadyuvantes en irritaciones.
Pueden emplearse en:
Compresas.
Cataplasmas.
Lavados.
Baños.
Cremas.
Geles.
Los extractos fenólicos de borraja han mostrado potencial protector frente al estrés oxidativo y la inflamación en células cutáneas, aunque se trata de evidencia experimental.
La hoja se ha aplicado popularmente ante:
Piel seca.
Irritación leve.
Picazón.
Enrojecimiento.
Picaduras.
Quemaduras superficiales.
Inflamaciones menores.
Los mucílagos pueden aportar una sensación:
Refrescante.
Hidratante.
Protectora.
Sin embargo, los pelos rígidos de la hoja fresca pueden agravar la irritación.
Por eso no conviene frotar directamente hojas ásperas sobre piel sensible.
La borraja aparece en preparados tradicionales para eccema.
Debe diferenciarse:
Uso externo de hojas.
Uso de aceite de semillas.
Suplementos de GLA.
La mayor parte de la investigación clínica dermatológica se relaciona con el aceite de semillas y no con las hojas.
Además, cualquier aplicación puede provocar dermatitis de contacto en personas sensibles.
Las hojas jóvenes se consumen tradicionalmente como verdura en algunas regiones.
Pueden prepararse:
Hervidas.
En sopas.
En guisos.
En tortillas.
En rellenos.
Rebozadas.
Salteadas.
La cocción suaviza:
Los pelos.
La textura.
El sabor.
La irritación mecánica.
El consumo alimentario ocasional no equivale al uso medicinal diario y prolongado.
Debido a los alcaloides pirrolizidínicos, conviene evitar un consumo abundante o frecuente de hojas sin control de calidad.
Las flores se utilizan ocasionalmente para:
Decorar ensaladas.
Bebidas.
Postres.
Cubos de hielo.
Preparaciones culinarias.
Las flores también pueden contener alcaloides pirrolizidínicos.
No deben considerarse automáticamente libres de riesgo por consumirse en pequeñas cantidades.
Puede emplearse en:
Cocina.
Jugos.
Cataplasmas.
Preparados acuosos.
Debe lavarse cuidadosamente y manipularse con guantes si los pelos provocan irritación.
No conviene recolectarla en:
Bordes de carreteras.
Campos fumigados.
Suelos contaminados.
Áreas industriales.
Lugares frecuentados por animales.
La hoja seca se utiliza para:
Infusión.
Tintura.
Extractos.
Mezclas respiratorias.
Debe conservar:
Color verde grisáceo.
Olor vegetal.
Ausencia de moho.
Ausencia de humedad.
Ausencia de insectos.
La infusión extrae:
Mucílagos.
Polisacáridos.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Taninos.
Alcaloides pirrolizidínicos solubles en proporción variable.
Tradicionalmente se emplea para:
Tos.
Garganta irritada.
Resfriados.
Tránsito intestinal.
Diuresis suave.
Debido al riesgo de alcaloides pirrolizidínicos, no debería recomendarse como bebida diaria prolongada salvo que el producto esté analíticamente controlado.
La maceración en agua fría puede favorecer la extracción de mucílagos.
Puede producir un líquido:
Más viscoso.
Menos aromático.
Suavizante.
Sin embargo, también puede extraer otros componentes hidrosolubles.
No garantiza la eliminación de alcaloides pirrolizidínicos.
Debe prepararse bajo condiciones higiénicas y consumirse rápidamente para evitar contaminación microbiana.
Las hojas blandas generalmente no requieren una cocción prolongada.
Una decocción intensa puede:
Alterar mucílagos.
Aumentar la extracción de taninos.
Extraer alcaloides.
Volver el preparado más concentrado.
La tintura se elabora mediante maceración en alcohol y agua.
Puede extraer:
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Taninos.
Alcaloides.
Compuestos de polaridad intermedia.
La tintura no es necesariamente la forma más apropiada cuando se busca el efecto de los mucílagos, ya que estos se extraen mejor en agua.
Además, el alcohol puede extraer alcaloides pirrolizidínicos.
Por este motivo, una tintura de hoja debería contar con control analítico específico.
Los extractos secos pueden concentrar determinados compuestos.
Un producto de calidad debería especificar:
Parte utilizada.
Solvente.
Relación droga-extracto.
Contenido de alcaloides pirrolizidínicos.
Lote.
Controles microbiológicos.
Controles de metales pesados.
El jugo de hojas concentra componentes hidrosolubles y partículas vegetales.
Presenta inconvenientes:
Dosis difícil de controlar.
Posible concentración de alcaloides.
Riesgo microbiológico.
Irritación por pelos o partículas.
Baja estabilidad.
No se recomienda su uso frecuente sin control profesional y analítico.
Las hojas cocidas o trituradas se han aplicado de manera tradicional sobre la piel.
Pueden aportar:
Humedad.
Frescura.
Mucílagos.
Efecto emoliente.
Debe evitarse sobre:
Heridas profundas.
Quemaduras graves.
Úlceras.
Infecciones.
Piel muy sensible.
Dermatitis de contacto.
El aceite de semillas no corresponde a la hoja.
Se obtiene por presión o extracción de las semillas y contiene:
Ácido linoleico.
Ácido gamma-linolénico.
Ácido oleico.
Otros ácidos grasos.
Los aceites destinados a consumo deben ser refinados o controlados para minimizar la presencia de alcaloides pirrolizidínicos.
Contiene principalmente:
Mucílagos.
Fibra.
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Taninos.
Minerales.
Alcaloides pirrolizidínicos.
Contiene principalmente:
Triglicéridos.
Ácido gamma-linolénico.
Ácido linoleico.
Otros ácidos grasos.
Por lo tanto:
Una infusión no aporta la misma cantidad de GLA.
El aceite no aporta mucílagos.
La evidencia dermatológica del aceite no demuestra el mismo efecto de la hoja.
Las precauciones de ambos productos son diferentes.
Las hojas deben evitarse o emplearse únicamente bajo control profesional en caso de:
Embarazo.
Lactancia.
Niños.
Enfermedad hepática.
Hepatitis.
Cirrosis.
Enzimas hepáticas elevadas.
Antecedentes de toxicidad hepática.
Tratamiento con medicamentos hepatotóxicos.
Uso habitual de alcohol.
Cáncer hepático.
Tratamientos prolongados.
Productos sin análisis de alcaloides pirrolizidínicos.
Alergia a Boraginaceae.
Las hojas no se recomiendan durante el embarazo.
Las razones incluyen:
Presencia potencial de alcaloides pirrolizidínicos.
Posible toxicidad hepática materna.
Posible exposición fetal.
Falta de estudios de seguridad.
Uso tradicional como estimulante de la lactancia, no respaldado adecuadamente.
Los alcaloides pirrolizidínicos pueden atravesar barreras biológicas y existe preocupación por el desarrollo fetal.
No se recomienda utilizar hojas de borraja durante la lactancia.
La planta fue empleada tradicionalmente como galactagoga, pero esta práctica no cuenta con evidencia suficiente y puede exponer al lactante a compuestos tóxicos.
No debe confundirse la hoja con aceites de semillas purificados y controlados.
No se recomienda administrar infusiones, tinturas ni extractos de hoja a bebés o niños.
Los niños pueden ser más vulnerables debido a:
Menor peso corporal.
Mayor exposición relativa.
Desarrollo incompleto de sistemas metabólicos.
Mayor sensibilidad hepática.
Dificultad para identificar síntomas tempranos de toxicidad.
Las personas con cualquier alteración hepática deben evitar la hoja.
Esto incluye:
Hígado graso avanzado.
Hepatitis.
Fibrosis.
Cirrosis.
Colestasis.
Insuficiencia hepática.
Antecedentes de toxicidad medicamentosa.
Los alcaloides pirrolizidínicos pueden empeorar el daño hepático.
Se recomienda evitar la combinación con medicamentos capaces de afectar el hígado, como ciertos:
Antituberculosos.
Anticonvulsivantes.
Antifúngicos.
Antirretrovirales.
Quimioterápicos.
Inmunosupresores.
Analgésicos en dosis altas.
Productos herbales concentrados.
La relevancia depende del medicamento y de la exposición.
El alcohol puede aumentar la carga metabólica sobre el hígado.
No conviene combinar el consumo frecuente de hojas o tinturas con:
Consumo elevado de alcohol.
Alcoholismo.
Enfermedad hepática relacionada con alcohol.
Las personas alérgicas a plantas de la familia Boraginaceae pueden presentar:
Picazón.
Urticaria.
Dermatitis.
Irritación ocular.
Hinchazón.
Dificultad respiratoria.
El contacto con los pelos de la planta también puede producir irritación mecánica sin que exista una alergia verdadera.
Los efectos adversos pueden incluir:
Irritación cutánea.
Picazón.
Dermatitis.
Náuseas.
Malestar abdominal.
Diarrea.
Distensión.
Reacciones alérgicas.
Aumento de la orina.
Daño hepático con exposiciones inadecuadas.
La toxicidad hepática puede no producir síntomas al comienzo.
Debe suspenderse el uso y buscar evaluación ante:
Fatiga intensa.
Náuseas persistentes.
Pérdida de apetito.
Dolor bajo las costillas derechas.
Picazón generalizada.
Orina oscura.
Heces claras.
Hinchazón abdominal.
Coloración amarilla de piel u ojos.
Aumento inexplicado de peso por retención de líquidos.
Las interacciones no han sido estudiadas suficientemente.
Se recomienda precaución junto con:
Medicamentos hepatotóxicos.
Anticoagulantes.
Diuréticos.
Antihipertensivos.
Fármacos metabolizados por el hígado.
Otros productos que contengan alcaloides pirrolizidínicos.
Suplementos herbales de composición compleja.
Ciertos medicamentos pueden aumentar la actividad de enzimas hepáticas responsables de transformar alcaloides pirrolizidínicos en metabolitos reactivos.
Por ello, existe preocupación teórica junto con algunos:
Anticonvulsivantes.
Barbitúricos.
Rifampicina.
Otros inductores enzimáticos.
La interacción clínica exacta no está suficientemente definida, pero justifica prudencia.
La acción diurética tradicional podría sumarse a:
Furosemida.
Hidroclorotiazida.
Espironolactona.
Otros diuréticos.
Esto podría favorecer:
Deshidratación.
Mareos.
Descenso de presión.
Alteraciones de electrolitos.
No se recomienda el uso interno prolongado de hoja de borraja sin control analítico.
Aunque se trate de una planta alimentaria tradicional, el riesgo de los alcaloides aumenta con:
Dosis acumulada.
Frecuencia.
Duración.
Uso simultáneo de otras plantas productoras de alcaloides.
La ausencia de síntomas inmediatos no garantiza ausencia de daño.
Un producto de calidad debería indicar:
Nombre científico: Borago officinalis.
Parte utilizada: hoja.
Procedencia.
Fecha de cosecha.
Lote.
Método de secado.
Control microbiológico.
Control de metales pesados.
Análisis de alcaloides pirrolizidínicos.
Límite de detección.
Recomendación de duración de uso.
La Unión Europea estableció límites máximos para alcaloides pirrolizidínicos en determinados alimentos, incluidas las hojas de borraja, debido a la preocupación por su seguridad.
Las hojas pueden confundirse con otras plantas de aspecto áspero o velloso.
También pueden contaminarse durante la recolección con especies productoras de alcaloides pirrolizidínicos.
Por eso es importante:
Identificación botánica.
Recolección controlada.
Selección manual.
Trazabilidad.
Análisis químico.
Las hojas jóvenes suelen recolectarse antes de que la planta alcance plena floración.
Deben recogerse:
En días secos.
Después de evaporarse el rocío.
Lejos de contaminación.
Sin signos de hongos.
Sin daño excesivo por insectos.
Se recomienda utilizar guantes por la presencia de pelos rígidos.
Las hojas deben secarse:
A la sombra.
En capas delgadas.
Con buena ventilación.
A temperatura moderada.
Sin humedad.
Evitando compactarlas.
Un secado deficiente puede favorecer:
Moho.
Fermentación.
Oscurecimiento.
Pérdida de aroma.
Contaminación microbiana.
El secado no elimina necesariamente los alcaloides pirrolizidínicos.
La hoja seca debe guardarse:
En recipiente hermético.
Protegida de la luz.
En ambiente seco.
Alejada del calor.
Correctamente rotulada.
Fuera del alcance de niños.
Debe descartarse si presenta:
Moho.
Humedad.
Olor desagradable.
Manchas oscuras anormales.
Insectos.
Pérdida completa del color.
Las tinturas deben conservarse:
En vidrio oscuro.
Bien cerradas.
Protegidas de la luz.
Con fecha y concentración indicadas.
Con información sobre control de alcaloides.
La hoja de borraja, Borago officinalis, posee una extensa tradición como planta alimentaria, respiratoria, emoliente y diurética.
Entre sus principales componentes se encuentran:
Mucílagos.
Polisacáridos.
Flavonoides.
Ácido rosmarínico.
Derivados de quercetina.
Derivados de kaempferol.
Vitexina.
Isovitexina.
Taninos.
Minerales.
Alcaloides pirrolizidínicos.
Sus principales usos tradicionales se relacionan con:
Tos irritativa.
Garganta seca.
Catarros.
Mucosidad.
Resfriados.
Sudoración.
Tránsito intestinal.
Retención leve de líquidos.
Piel irritada.
Cataplasmas emolientes.
Uso alimentario como verdura cocida.
La investigación moderna ha estudiado posibles actividades:
Antioxidantes.
Antiinflamatorias.
Antimicrobianas.
Protectoras de células cutáneas.
Digestivas.
Diuréticas.
Demulcentes.
Sin embargo, la evidencia clínica específica sobre las hojas es limitada. Gran parte de los estudios se realizó con extractos experimentales o con aceite de semillas, que posee una composición diferente.
El aspecto más importante de seguridad es la presencia de alcaloides pirrolizidínicos insaturados, sustancias que pueden producir daño hepático y poseen potencial genotóxico y carcinogénico cuando la exposición es suficiente o repetida.
Por este motivo:
No conviene utilizar hojas diariamente durante períodos prolongados.
No deben administrarse a embarazadas, lactantes o niños.
Deben evitarse en enfermedad hepática.
No se recomienda utilizar productos sin trazabilidad.
Es preferible elegir materiales analizados y certificados con niveles muy bajos o no detectables de alcaloides pirrolizidínicos.
La cocción, el secado o la preparación de una infusión no garantizan la eliminación completa de estos compuestos.
Utilizada de manera ocasional, correctamente identificada y bajo criterios adecuados de calidad, la hoja de borraja puede considerarse una planta mucilaginosa, emoliente y respiratoria tradicional. Sin embargo, su uso interno medicinal requiere mucha más prudencia que el de otras plantas demulcentes que no contienen alcaloides pirrolizidínicos.
La información presentada tiene finalidad educativa y no sustituye el diagnóstico, la prescripción ni el seguimiento de un profesional de la salud.
