Fitoextracto de Raíz de Bardana, Arctium lappa.
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Nombre científico principal: Arctium lappa L.
Familia botánica: Asteraceae.
Nombres comunes: bardana, bardana mayor, lampazo, lampazo mayor, cadillo, pegadillo, burdock, greater burdock, gobo.
Parte utilizada: raíz fresca o seca, recolectada habitualmente durante el primer año de crecimiento o al comienzo del segundo, antes de la floración.
Características organolépticas: olor suave, terroso y vegetal; sabor ligeramente dulce al comienzo, seguido de notas amargas, terrosas y mucilaginosas.
La raíz medicinal denominada Arctii radix procede principalmente de Arctium lappa. Algunas farmacopeas y monografías europeas también admiten como fuentes a Arctium minus, Arctium tomentosum y sus híbridos. Sin embargo, estas especies no poseen necesariamente una composición idéntica y la mayor parte de la investigación moderna se concentra en Arctium lappa.
La presente ficha corresponde principalmente a la raíz de Arctium lappa L.
No debe confundirse la raíz con:
Los frutos o semillas de bardana.
Las hojas.
Los tallos jóvenes.
El aceite de bardana utilizado en cosmética.
Los extractos de arctiína o arctigenina aisladas.
Cada parte posee una composición y un perfil de uso diferente.
La bardana es una planta herbácea robusta, generalmente bienal, perteneciente a la familia Asteraceae.
Durante el primer año desarrolla una roseta de hojas grandes y una raíz profunda de reserva. En el segundo año produce un tallo floral alto y ramificado que puede superar el metro y medio de altura.
Las hojas son:
Grandes.
Alternas.
De forma ovalada o acorazonada.
Verdes en la cara superior.
Grisáceas o blanquecinas en el envés.
Cubiertas por una fina vellosidad inferior.
Sostenidas por pecíolos gruesos.
Las flores son de color púrpura o violáceo y aparecen agrupadas en capítulos redondeados.
Cada capítulo está rodeado por brácteas terminadas en pequeños ganchos. Estos ganchos se adhieren fácilmente a:
Ropa.
Pelo.
Lana.
Plumas.
Pelaje de animales.
Este mecanismo permite que los frutos sean transportados a distancia.
La observación de estos ganchos naturales inspiró posteriormente el desarrollo de sistemas de cierre similares al velcro.
La raíz es:
Larga.
Gruesa.
Carnosa.
Cilíndrica.
Pardo oscura externamente.
Blanquecina o amarillenta en su interior.
Puede penetrar profundamente en el suelo y almacenar una cantidad importante de carbohidratos, especialmente fructanos como la inulina.
Cuando se utiliza como alimento, la raíz joven posee una textura firme y crujiente. A medida que la planta envejece puede volverse más fibrosa y leñosa.
Arctium lappa es originaria de regiones templadas de Eurasia y actualmente se encuentra extendida en Europa, Asia y América del Norte. Crece principalmente en ambientes templados y suele encontrarse en bordes de caminos, terrenos removidos, márgenes de cultivos y zonas cercanas a asentamientos humanos.
Se desarrolla especialmente en:
Suelos profundos.
Terrenos fértiles.
Ambientes húmedos, pero bien drenados.
Zonas con buena exposición solar.
Bordes de caminos.
Terrenos abandonados.
Márgenes de cursos de agua.
Áreas rurales y periurbanas.
En algunos países se considera una maleza, mientras que en Japón y otras regiones asiáticas se cultiva como alimento bajo el nombre de gobo.
La raíz de bardana posee una extensa tradición alimentaria y medicinal.
Históricamente se utilizó como:
Depurativa.
Alterativa.
Diurética.
Diaforética.
Digestiva.
Amarga.
Prebiótica.
Laxante suave.
Coadyuvante de afecciones cutáneas.
Planta para molestias articulares.
Recurso tradicional para el metabolismo.
Planta destinada a favorecer la eliminación de residuos.
Dentro de la herbolaria europea se empleó especialmente para acompañar:
Acné.
Eccema.
Forúnculos.
Piel grasa.
Erupciones.
Molestias digestivas.
Falta de apetito.
Tránsito intestinal lento.
Retención leve de líquidos.
Dolores reumáticos.
Gota.
Alteraciones metabólicas.
En los sistemas médicos tradicionales asiáticos se utilizaron diferentes partes de la bardana, aunque las semillas o frutos poseen usos distintos de la raíz.
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce el uso tradicional de la raíz de bardana para la pérdida temporal del apetito, como diurético suave para aumentar la cantidad de orina y como coadyuvante en afecciones seborreicas de la piel.
La composición química de la raíz depende de:
La especie.
La edad de la planta.
La época de cosecha.
El suelo.
La humedad.
El secado.
El procesamiento culinario.
El solvente de extracción.
El tiempo de almacenamiento.
Entre sus principales grupos de componentes se encuentran:
Inulina y otros fructanos.
Polisacáridos.
Ácidos cafeoilquínicos.
Ácido clorogénico.
Ácido cafeico.
Flavonoides.
Lignanos en cantidades variables.
Poliacetilenos.
Triterpenos.
Esteroles.
Taninos.
Compuestos fenólicos.
Mucílagos.
Minerales.
Fibras insolubles.
Las revisiones fitoquímicas describen a la raíz como una fuente relevante de polisacáridos, ácidos fenólicos y terpenos con actividades antioxidantes, antimicrobianas y antiinflamatorias experimentales.
La inulina es uno de los componentes cuantitativamente más importantes de la raíz.
Es un fructano formado por cadenas de fructosa que no se digiere completamente en el intestino delgado.
Al llegar al colon puede ser fermentada por la microbiota intestinal y actuar como fibra prebiótica.
Entre sus posibles efectos se encuentran:
Favorecimiento de determinadas bifidobacterias.
Producción de ácidos grasos de cadena corta.
Aumento del volumen fecal.
Mejora de la regularidad intestinal.
Modulación de la glucemia posprandial.
Contribución a la saciedad.
Apoyo a la función de la barrera intestinal.
La tolerancia depende de la cantidad y de la sensibilidad individual.
En personas sensibles, la inulina puede producir:
Gases.
Distensión.
Cólicos.
Fermentación.
Diarrea.
Aumento de síntomas de intestino irritable.
La inulina pertenece al grupo de los fructanos, carbohidratos fermentables incluidos dentro de los FODMAP.
Las personas con:
Síndrome de intestino irritable.
Sobrecrecimiento bacteriano intestinal.
Sensibilidad a fructanos.
Distensión funcional.
Diarrea fermentativa.
pueden tolerar mal cantidades elevadas de raíz de bardana o extractos ricos en inulina.
Por lo tanto, su carácter prebiótico puede resultar beneficioso para algunas personas y problemático para otras.
La raíz contiene derivados del ácido cafeico y del ácido quínico, entre ellos:
Ácido clorogénico.
Ácidos dicafeoilquínicos.
Otros compuestos cafeoilquínicos.
Estas sustancias han mostrado posibles actividades:
Antioxidantes.
Antiinflamatorias.
Metabólicas.
Hepatoprotectoras experimentales.
Moduladoras de la glucosa.
Protectoras frente a la oxidación de lípidos.
La cantidad extraída varía según el agua, el alcohol y la temperatura utilizada.
El ácido clorogénico es un polifenol presente también en café, alcachofa y otras plantas.
Se ha investigado por su posible influencia sobre:
Metabolismo de la glucosa.
Absorción intestinal.
Estrés oxidativo.
Inflamación.
Función vascular.
Metabolismo hepático.
La presencia de ácido clorogénico no convierte automáticamente a la bardana en un tratamiento para diabetes o enfermedad cardiovascular.
Los lignanos más conocidos del género Arctium son:
Arctiína.
Arctigenina.
Sin embargo, estos compuestos se encuentran especialmente estudiados y concentrados en los frutos o semillas.
La raíz puede contener lignanos y otros compuestos relacionados, pero no debe atribuirse automáticamente a la raíz la misma concentración ni las mismas propiedades observadas en extractos de frutos.
Gran parte de la investigación sobre arctiína y arctigenina corresponde a sustancias aisladas o a frutos de bardana, no a una infusión tradicional de raíz.
Las raíces de plantas de la familia Asteraceae pueden contener compuestos poliacetilénicos.
En la bardana se han descrito sustancias con posibles actividades:
Antimicrobianas.
Antifúngicas.
Antiinflamatorias.
Citotóxicas experimentales.
Algunos poliacetilenos también pueden contribuir a:
Irritación.
Sensibilización cutánea.
Reacciones alérgicas.
Los taninos aportan:
Astringencia.
Actividad antioxidante.
Posible acción antimicrobiana.
Efectos protectores superficiales sobre tejidos.
En cantidades elevadas pueden generar:
Irritación digestiva.
Náuseas.
Estreñimiento.
Interferencia con la absorción de hierro y otros minerales.
Disminución de la absorción de ciertos medicamentos.
La raíz comestible contiene:
Fibra.
Potasio.
Magnesio.
Fósforo.
Calcio.
Pequeñas cantidades de hierro.
Carbohidratos de reserva.
Compuestos fenólicos.
El valor nutricional varía según el suelo, la cocción y la preparación.
La bardana es una de las plantas más vinculadas al concepto tradicional de “depuración”.
En la herbolaria clásica, una planta depurativa o alterativa se utilizaba para favorecer gradualmente:
La eliminación urinaria.
El tránsito intestinal.
La sudoración.
La función digestiva.
La función cutánea.
El metabolismo de residuos.
La recuperación de afecciones crónicas de la piel.
Desde una perspectiva fisiológica, este concepto puede relacionarse con:
Aporte de fibra.
Acción prebiótica.
Aumento leve de la diuresis.
Modulación digestiva.
Acción antioxidante.
Eliminación intestinal de metabolitos.
No significa que la planta extraiga toxinas indeterminadas de la sangre ni que realice una limpieza completa del organismo.
La raíz de bardana se ha utilizado tradicionalmente como planta digestiva y amarga suave.
Puede acompañar:
Falta pasajera de apetito.
Digestiones lentas.
Sensación de pesadez.
Tránsito intestinal irregular.
Estreñimiento leve.
Alteraciones digestivas vinculadas con dieta pobre en fibra.
La EMA contempla su uso tradicional para la pérdida temporal del apetito.
Los compuestos ligeramente amargos pueden estimular los receptores gustativos y favorecer:
Salivación.
Preparación gástrica.
Secreciones digestivas.
Sensación de hambre.
Respuesta digestiva previa a los alimentos.
La bardana no es tan intensamente amarga como la genciana o el ajenjo, pero conserva un perfil aperitivo suave.
La fermentación de la inulina puede favorecer la producción de:
Acetato.
Propionato.
Butirato.
Estos ácidos grasos de cadena corta participan en:
Nutrición de las células del colon.
Regulación del pH intestinal.
Integridad de la barrera intestinal.
Modulación inmunitaria.
Metabolismo energético.
La intensidad del efecto depende de la microbiota individual y de la cantidad consumida.
La raíz puede favorecer el tránsito debido a:
Fibra soluble.
Fibra insoluble.
Inulina.
Retención de agua.
Fermentación colónica.
Aumento del volumen fecal.
No debe considerarse un laxante estimulante intenso.
En personas sensibles puede provocar diarrea, mientras que en otras puede mejorar un estreñimiento leve.
Los polisacáridos y polifenoles de la raíz han sido estudiados en modelos animales de inflamación intestinal.
En un estudio realizado en ratas, componentes de la raíz disminuyeron marcadores relacionados con la vía TLR4/NF-κB y mediadores inflamatorios intestinales. Estos resultados son preclínicos y no demuestran eficacia en colitis humana.
La bardana no sustituye el tratamiento de:
Enfermedad de Crohn.
Colitis ulcerosa.
Diverticulitis.
Infecciones intestinales.
Sangrado digestivo.
La raíz de bardana posee una extensa tradición en afecciones cutáneas.
Se ha utilizado para acompañar:
Acné.
Piel grasa.
Seborrea.
Forúnculos.
Eccema.
Dermatitis.
Erupciones.
Psoriasis.
Prurito.
Piel con tendencia inflamatoria.
La EMA contempla su uso tradicional como coadyuvante en afecciones seborreicas de la piel.
El uso tradicional en el acné se relaciona con posibles acciones:
Antiinflamatorias.
Antimicrobianas.
Digestivas.
Metabólicas.
Prebióticas.
Reguladoras tradicionales de piel grasa.
No existen ensayos clínicos robustos que demuestren que la raíz cure el acné.
El acné puede estar influido por:
Hormonas.
Producción de sebo.
Queratinización.
Microbiota cutánea.
Medicamentos.
Alimentación.
Síndrome de ovario poliquístico.
La bardana ha sido utilizada internamente y de forma externa para acompañar eccemas.
Los posibles mecanismos propuestos incluyen:
Disminución experimental de mediadores inflamatorios.
Acción antioxidante.
Modulación inmunitaria.
Influencia sobre la microbiota intestinal.
Efectos astringentes y calmantes externos.
La evidencia clínica para enfermedades dermatológicas continúa siendo preliminar y carece de ensayos controlados amplios.
La bardana aparece frecuentemente en fórmulas tradicionales para psoriasis.
Sin embargo, la psoriasis es una enfermedad inflamatoria inmunomediada y no debe tratarse únicamente con depurativos.
La investigación sobre Arctium lappa en afecciones inmunológicas de la piel es prometedora, pero todavía se basa principalmente en estudios preclínicos y evidencia clínica limitada.
Su empleo tradicional frente a forúnculos puede relacionarse con:
Actividad antimicrobiana experimental.
Modulación de la inflamación.
Uso externo de decocciones.
Concepto tradicional de depuración.
Un absceso profundo o doloroso puede requerir:
Drenaje.
Antibióticos.
Cultivo.
Evaluación de diabetes.
Atención médica.
Los extractos de raíz y otros componentes de la bardana han mostrado actividad antiinflamatoria en modelos experimentales.
Se han investigado efectos sobre:
Citocinas.
Óxido nítrico.
Prostaglandinas.
NF-κB.
TLR4.
Edema.
Estrés oxidativo.
Enzimas inflamatorias.
Las revisiones farmacológicas señalan actividad antiinflamatoria de Arctium lappa y de algunos de sus lignanos, aunque la mayor parte de la evidencia procede de estudios celulares y animales.
La raíz se ha utilizado tradicionalmente para:
Dolor reumático.
Rigidez.
Gota.
Molestias articulares.
Inflamación crónica.
Los posibles efectos pueden relacionarse con:
Acción antiinflamatoria experimental.
Diuresis.
Aporte de antioxidantes.
Modulación metabólica.
Un estudio animal publicado en 2025 observó efectos favorables de un extracto hidroalcohólico de raíz en un modelo de artritis inducida. Estos resultados no demuestran eficacia clínica en artritis humana.
La bardana aparece en fórmulas tradicionales para gota debido a su reputación diurética y depurativa.
No existe evidencia clínica suficiente para afirmar que disminuya de forma significativa el ácido úrico o disuelva cristales.
La gota requiere considerar:
Concentración de urato.
Función renal.
Alimentación.
Alcohol.
Peso.
Medicamentos.
Tratamiento farmacológico cuando está indicado.
La raíz ha sido utilizada tradicionalmente como diurético suave.
La EMA reconoce su empleo tradicional para aumentar la cantidad de orina como apoyo en molestias urinarias menores, siempre que se mantenga una ingesta adecuada de líquidos.
Un diurético suave puede favorecer:
Mayor volumen urinario.
Eliminación de agua.
Arrastre urinario.
Disminución transitoria de retención leve.
No trata por sí solo:
Insuficiencia renal.
Insuficiencia cardíaca.
Edema hepático.
Infecciones urinarias.
Cálculos obstructivos.
Tradicionalmente se utiliza como apoyo en:
Sensación de retención leve.
Micción escasa funcional.
Molestias urinarias menores.
Fórmulas destinadas a aumentar el flujo de orina.
La presencia de:
Fiebre.
Dolor lumbar.
Sangre en orina.
Ardor intenso.
Dificultad para orinar.
requiere evaluación médica.
La raíz contiene polifenoles y ácidos cafeoilquínicos con capacidad antioxidante.
Se han observado posibles efectos sobre:
Radicales libres.
Oxidación de lípidos.
Membranas celulares.
Enzimas antioxidantes.
Inflamación oxidativa.
Protección celular experimental.
La actividad antioxidante constituye uno de los efectos más consistentemente observados en investigaciones preclínicas sobre bardana.
Esto no demuestra que la raíz prevenga o cure enfermedades degenerativas.
Extractos de diferentes partes de Arctium lappa han mostrado actividad frente a:
Bacterias.
Hongos.
Levaduras.
Algunos virus.
Los mecanismos propuestos incluyen:
Alteración de membranas.
Efectos de compuestos fenólicos.
Acción de poliacetilenos.
Modulación de biopelículas.
Interferencia enzimática.
La investigación antimicrobiana es principalmente experimental.
La bardana no sustituye antibióticos ni antifúngicos cuando están indicados.
La raíz ha sido investigada por posibles efectos sobre:
Glucemia.
Insulina.
Colesterol.
Triglicéridos.
Peso corporal.
Inflamación metabólica.
Microbiota intestinal.
Estos efectos pueden relacionarse con:
Inulina.
Ácidos fenólicos.
Fibra.
Polisacáridos.
Modulación de enzimas metabólicas.
Cambios en la microbiota.
Estudios celulares y animales han observado posibles efectos hipoglucemiantes o moduladores de la insulina.
Los mecanismos propuestos incluyen:
Disminución de la absorción rápida de carbohidratos.
Acción de la fibra.
Modulación de enzimas digestivas.
Mejora experimental de la sensibilidad a la insulina.
Reducción del estrés oxidativo.
Influencia sobre el hígado.
Las revisiones recientes consideran prometedor su potencial antihiperglucemiante, pero señalan la falta de estudios clínicos suficientes y de preparaciones estandarizadas.
La bardana no sustituye el tratamiento de la diabetes.
Un estudio animal observó reducción del peso y del colesterol con un extracto acuoso de raíz, posiblemente mediante cambios en genes relacionados con el metabolismo lipídico. Estos resultados no permiten asegurar el mismo efecto en seres humanos.
Un ensayo clínico en mujeres mayores con síndrome metabólico estudió la combinación de ejercicio acuático y extracto de raíz. Debido al diseño combinado y al tamaño del estudio, no puede concluirse que la raíz por sí sola trate el síndrome metabólico.
Los extractos han mostrado posibles efectos hepatoprotectores en modelos experimentales.
Se han estudiado acciones sobre:
Estrés oxidativo.
Acumulación de grasa.
Enzimas hepáticas.
Inflamación.
Metabolismo de lípidos.
Estos hallazgos no significan que la bardana regenere el hígado ni proteja contra alcohol, medicamentos o tóxicos.
Polisacáridos, polifenoles y lignanos han sido estudiados por su posible influencia sobre:
Macrófagos.
Linfocitos.
Citocinas.
Inflamación.
Respuesta alérgica.
Inmunidad de mucosas.
El término inmunomodulador no significa que simplemente “aumente las defensas”.
En enfermedades autoinmunes o tratamientos inmunosupresores, la modificación de la respuesta inmunitaria puede ser indeseable.
Diferentes extractos y sustancias aisladas de Arctium lappa han mostrado efectos frente a células tumorales en laboratorio.
Se han estudiado mecanismos como:
Inducción de apoptosis.
Alteración del ciclo celular.
Modulación de inflamación.
Disminución de proliferación.
Influencia sobre angiogénesis.
Estrés oxidativo.
Gran parte de esta investigación se refiere a arctigenina, arctiína o extractos de frutos y no específicamente a infusiones de raíz.
No existe evidencia clínica suficiente para utilizar la raíz como tratamiento contra el cáncer.
La raíz joven es consumida como vegetal en Japón, Corea y otras regiones.
Puede prepararse:
Hervida.
Salteada.
En sopas.
En guisos.
En encurtidos.
Rallada.
Al vapor.
En bebidas tostadas.
La cocción modifica su textura y puede mejorar la tolerancia digestiva.
La raíz cruda o poco cocida puede resultar más difícil de digerir debido a su fibra e inulina.
Puede utilizarse como alimento o para elaborar:
Decocciones.
Extractos.
Tinturas.
Preparados culinarios.
Debe lavarse cuidadosamente debido a su contacto directo con el suelo.
No conviene recolectarla en:
Bordes de carreteras.
Suelos contaminados.
Zonas industriales.
Campos fumigados.
Terrenos tratados con herbicidas.
La raíz seca cortada se emplea en:
Decocción.
Tintura.
Polvo.
Cápsulas.
Mezclas herbales.
Debe presentar:
Color pardo claro o grisáceo.
Interior más claro.
Olor vegetal.
Ausencia de moho.
Ausencia de humedad.
Sabor terroso y ligeramente dulce.
Debido a la dureza de la raíz, tradicionalmente se utiliza la decocción.
Este procedimiento permite extraer:
Inulina.
Polisacáridos.
Ácidos fenólicos.
Taninos.
Minerales.
Compuestos hidrosolubles.
Una cocción prolongada puede aumentar la concentración de fructanos y empeorar la fermentación en personas sensibles.
Una infusión simple puede extraer menos componentes de una raíz gruesa que una decocción.
Puede utilizarse cuando la raíz está:
Finamente cortada.
Pulverizada.
Tostada.
Previamente humedecida.
La tintura es una preparación hidroalcohólica obtenida mediante maceración de la raíz fresca o seca.
Puede extraer:
Ácidos fenólicos.
Poliacetilenos.
Lignanos.
Flavonoides.
Compuestos amargos.
Parte de los triterpenos.
La inulina se extrae mejor en medios acuosos que en alcohol de alta graduación.
Por eso, una tintura no posee necesariamente el mismo contenido de inulina que una decocción.
Su composición depende de:
Proporción planta-solvente.
Graduación alcohólica.
Raíz fresca o seca.
Tamaño de corte.
Tiempo de maceración.
Temperatura.
Filtrado.
Conservación.
La raíz seca pulverizada aporta:
Fibra.
Inulina.
Polisacáridos.
Componentes fenólicos.
Puede producir mayor fermentación que una tintura filtrada.
Debe ingerirse con suficiente líquido.
Las cápsulas pueden contener:
Polvo de raíz.
Extracto seco.
Combinaciones con otras plantas.
No todos los productos son equivalentes.
Es importante revisar:
Cantidad real de raíz.
Relación de extracción.
Excipientes.
Estandarización.
Procedencia.
Los extractos secos pueden concentrar:
Polifenoles.
Ácidos cafeoilquínicos.
Polisacáridos.
Otros componentes.
La dosis depende de la relación droga-extracto y del solvente utilizado.
La raíz puede utilizarse externamente en:
Decocciones.
Compresas.
Lavados.
Cremas.
Geles.
Ungüentos.
Preparados capilares.
Health Canada contempla el uso tópico tradicional de decocciones de raíz seca para ciertas afecciones cutáneas menores.
No debe aplicarse sobre:
Heridas profundas.
Quemaduras graves.
Abscesos extensos.
Úlceras infectadas.
Tejido necrótico.
Ojos o mucosas.
El denominado aceite de bardana puede referirse a:
Un macerado oleoso de raíz.
Un extracto lipídico.
Un producto cosmético con otras plantas.
Aceite al que se añade extracto de bardana.
No existe un aceite esencial de raíz de bardana de uso habitual comparable al de plantas aromáticas.
Se emplea principalmente en:
Cuero cabelludo.
Cabello seco.
Preparados anticaspa.
Masajes.
Cosmética.
La evidencia clínica para estimular el crecimiento capilar es limitada.
Se caracteriza por:
Inulina.
Fibra.
Polisacáridos.
Ácidos fenólicos.
Uso digestivo.
Uso prebiótico.
Uso diurético.
Uso cutáneo tradicional.
Contienen mayor proporción de:
Arctiína.
Arctigenina.
Lignanos.
Aceites.
Compuestos utilizados en medicina china.
Los resultados sobre los frutos no deben atribuirse automáticamente a la raíz.
Contienen:
Flavonoides.
Ácidos fenólicos.
Compuestos con actividad antioxidante.
Menor cantidad de inulina que la raíz.
Los extractos de hojas han sido investigados en cosmética y actividad enzimática, pero no son equivalentes a la raíz.
La EMA contempla el uso medicinal tradicional principalmente en adultos.
Debe consultarse si:
La falta de apetito persiste.
Los síntomas urinarios continúan.
La afección cutánea empeora.
Aparece fiebre.
Existe dolor intenso.
Se presenta sangre en la orina.
Las lesiones se infectan.
No se recomienda utilizarla de manera indefinida sin revisar la finalidad y la tolerancia.
La raíz debe evitarse o utilizarse bajo supervisión en caso de:
Embarazo.
Lactancia.
Niños y adolescentes.
Alergia a Asteraceae.
Diabetes tratada con medicamentos.
Hipoglucemia.
Enfermedad renal.
Deshidratación.
Tratamiento diurético.
Obstrucción urinaria.
Intestino irritable sensible a fructanos.
Sobrecrecimiento bacteriano intestinal.
Diarrea persistente.
Tratamiento anticoagulante.
Uso de múltiples medicamentos.
Cirugía próxima.
No existe suficiente información para garantizar la seguridad de las dosis medicinales durante el embarazo.
Se recomienda evitar:
Extractos concentrados.
Tinturas.
Altas dosis de polvo.
Tratamientos depurativos prolongados.
El consumo alimentario ocasional de raíz cocida no representa la misma exposición que un suplemento.
No existen estudios suficientes sobre el paso de sus componentes a la leche materna.
Se recomienda prudencia con:
Tinturas.
Extractos.
Dosis elevadas.
Combinaciones herbales.
La monografía europea no recomienda su uso medicinal en menores de 18 años debido a la falta de datos suficientes.
La raíz como alimento puede incorporarse de forma apropiada según la edad, pero esto no equivale al uso terapéutico de extractos.
La bardana pertenece a la misma familia que:
Manzanilla.
Árnica.
Caléndula.
Ambrosía.
Crisantemo.
Margarita.
Ajenjo.
Artemisa.
Diente de león.
Las personas sensibilizadas pueden presentar:
Dermatitis.
Picazón.
Urticaria.
Hinchazón.
Irritación oral.
Dificultad respiratoria.
Los extractos pueden influir sobre la glucemia en modelos experimentales.
En combinación con:
Insulina.
Metformina.
Sulfonilureas.
Otros hipoglucemiantes.
Plantas reductoras de glucosa.
podría producirse un efecto aditivo.
Conviene controlar la glucemia al utilizar extractos concentrados.
La posible acción diurética puede aumentar la eliminación de agua y modificar el equilibrio de electrolitos.
Se requiere precaución junto con:
Furosemida.
Hidroclorotiazida.
Espironolactona.
Otros diuréticos.
Enfermedad renal.
Presión arterial baja.
Deshidratación.
La inulina puede empeorar:
Gases.
Distensión.
Diarrea.
Cólicos.
Síntomas de SIBO.
Intestino irritable.
Sensibilidad a FODMAP.
En estos casos conviene comenzar con cantidades pequeñas o evitar las preparaciones ricas en raíz completa.
Los efectos adversos pueden incluir:
Gases.
Distensión.
Cólicos.
Diarrea.
Náuseas.
Acidez.
Reacciones alérgicas.
Dermatitis.
Mayor volumen de orina.
Mareos por descenso de presión.
Hipoglucemia en personas susceptibles.
Los productos contaminados o mal identificados pueden provocar efectos adicionales.
La raíz crece profundamente y puede acumular contaminantes del suelo.
Debe controlarse la posible presencia de:
Metales pesados.
Plaguicidas.
Microorganismos.
Hongos.
Tierra.
Adulterantes.
Históricamente se han descrito casos de sustitución de bardana por raíces de otras plantas, por lo que la trazabilidad del proveedor resulta importante.
Se recomienda prudencia junto con:
Insulina.
Hipoglucemiantes orales.
Diuréticos.
Antihipertensivos.
Anticoagulantes.
Antiagregantes.
Medicamentos nefrotóxicos.
Fármacos con margen terapéutico estrecho.
Las interacciones clínicas no se encuentran completamente estudiadas.
No existe evidencia firme de una actividad anticoagulante intensa de la raíz.
Sin embargo, debido a sus polifenoles y a la falta de estudios clínicos amplios, se recomienda precaución junto con:
Warfarina.
Acenocumarol.
Aspirina.
Clopidogrel.
Anticoagulantes orales directos.
La fibra y los mucílagos pueden modificar la velocidad de absorción de algunos medicamentos.
Como medida prudente, puede evitarse ingerir grandes cantidades de polvo o decocción muy concentrada exactamente al mismo tiempo que medicamentos de absorción delicada.
Un producto de calidad debería indicar:
Nombre científico.
Parte utilizada.
Procedencia.
Fecha de cosecha.
Método de secado.
Relación de extracción.
Solvente.
Lote.
Control microbiológico.
Control de metales pesados.
Ausencia de adulteración.
La raíz debe estar correctamente identificada como:
Raíz de bardana – Arctium lappa L.
La raíz suele recolectarse:
Durante el primer año.
Antes de que la planta utilice sus reservas para florecer.
A finales del verano u otoño.
Al comienzo de la primavera del segundo año.
Después de la floración, la raíz puede volverse:
Más fibrosa.
Menos carnosa.
Más difícil de procesar.
Menos adecuada como alimento.
La raíz fresca debe conservarse:
Refrigerada.
Limpia.
Protegida de la deshidratación.
Sin exceso de humedad.
Durante un período limitado.
La raíz seca debe guardarse:
En recipiente hermético.
Protegida de la luz.
En un lugar seco.
Alejada del calor.
Correctamente rotulada.
Fuera del alcance de niños.
Debe descartarse si presenta:
Moho.
Humedad.
Olor rancio.
Insectos.
Manchas anormales.
Reblandecimiento.
Las tinturas deben conservarse:
En vidrio oscuro.
Bien cerradas.
Protegidas de la luz.
Alejadas del calor.
Con fecha y concentración claramente indicadas.
La raíz de bardana, Arctium lappa, es una droga vegetal y alimento tradicional caracterizado por su contenido de:
Inulina.
Fructanos.
Fibra.
Polisacáridos.
Ácido clorogénico.
Ácidos cafeoilquínicos.
Polifenoles.
Taninos.
Poliacetilenos.
Triterpenos.
Sus principales usos tradicionales se relacionan con:
Falta temporal de apetito.
Digestiones lentas.
Tránsito intestinal.
Aumento suave de la diuresis.
Acné.
Piel grasa.
Seborrea.
Eccema.
Forúnculos.
Molestias articulares.
Conceptos tradicionales de depuración.
La EMA reconoce su uso tradicional para pérdida temporal del apetito, aumento de la cantidad de orina y apoyo en afecciones seborreicas de la piel.
La investigación moderna ha estudiado posibles actividades:
Prebióticas.
Antioxidantes.
Antiinflamatorias.
Antimicrobianas.
Hipoglucemiantes.
Hipolipemiantes.
Hepatoprotectoras.
Inmunomoduladoras.
Gastroprotectoras.
Antitumorales experimentales.
Sin embargo, la mayor parte de estas propiedades se apoya en estudios celulares, animales o revisiones fitoquímicas. La evidencia clínica continúa siendo limitada.
Debe diferenciarse claramente la raíz de los frutos, ya que estos últimos poseen mayor concentración de lignanos como arctiína y arctigenina y son responsables de una parte importante de la investigación farmacológica del género.
La raíz puede resultar beneficiosa como fuente de fibra prebiótica, pero su riqueza en inulina también puede provocar gases, distensión y diarrea en personas sensibles a fructanos.
Utilizada responsablemente, puede considerarse una planta digestiva, prebiótica, diurética suave y cutánea tradicional, especialmente vinculada con el tránsito intestinal, la piel grasa, la seborrea y las afecciones cutáneas inflamatorias leves.
La información presentada tiene finalidad educativa y no sustituye el diagnóstico, la prescripción ni el seguimiento de un profesional de la salud.
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